Una nueva denuncia que se presentó en la justicia federal de Dolores apunta contra el agente Marcelo D’Alessio y la banda que realizaba tareas de inteligencia ilegal. Un apartado especial del escrito compromete al periodista de Clarín, Daniel Santoro.

La presentación la hizo el empresario Diego Aníbal Vestillero, quien le pidió al juez Alejo Ramos Padilla ser aceptado como querellante por ser víctima del delito de extorsión. Apuntó contra D’Alessio, Carlos Liñani, el exAFI Rolando Barreiro y todos aquellos que “resulten responsables de la comisión del delito indicado en la calidad que la investigación pudiere revelar y las relaciones de participación criminal que, eventualmente, pudieren tener otras personas o medios”.

Vestillero es accionista mayoritario de las empresas Ambika SRL y Aires Argentinos S.A, que prestan servicios de agente de transporte aduanero y operan contenedores, entre otras actividades. Quedó envuelto en la causa conocida como “mafia de los contenedores”, situación que fue aprovechada por la banda de D’Alessio, según denunció el empresario el 30 de abril pasado. Ahora el magistrado debe resolver si lo acepta como querellante en la causa que tiene detenidos entre otros al falso abogado y al excomisario y exAFI, Ricardo Bogoliuk.

La extorsión

El 27 de mayo de 2016, Ambika y Aires Argentinos fueron allanadas en forma simultánea por orden del juez Marcelo Aguinsky, titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Penal Económico N° 6, quien terminó imputando a Vestillero en el marco de la causa de “la mafia de los contenedores”. Según se desprende del escrito que el empresario llevó a Dolores, se produjo el "bloqueo" de contenedores que se encontraban en situación de rezago.

En julio de aquel año dos hombres fueron a “visitarlo” a su oficina y dieron comienzo a la extorsión. Repitieron el mecanismo que se conoció en los casos Traficante y Cifuentes, por citar dos ejemplos, que investiga Ramos Padilla: hubo pedidos de dinero, amenazas y “escraches” mediáticos.

Los visitantes, relató Vestillero en su acusación, “se identificaron como Carlos Liñani y ‘Rolo’ Barreiro”. Ambos, según se desprendió de los más de 50 casos que se analizan en Dolores, integraron la banda de D’Alessio. “El Sr. Liñani se presentó como despachante de Aduana y a partir de ese momento, las empresas y el suscripto, a título personal fuimos objeto de una campaña mediática y persecución judicial, que ha llevado a Ambika y a Aires Argentinos al borde de la quiebra”, continuó el empresario en su escrito.

La mediatización

De acuerdo a la denuncia, “la mediatización” del caso comenzó a mediados de 2016 y continuó hasta la actualidad “con artículos periodísticos sistemáticamente publicados por el diario Clarín, tanto en su versión digital como impresa, con la mayoría de artículos firmados por el periodista Daniel Santoro”. Esas noticias, aseguró el empresario, “fueron distorsionadas”.

“Obviamente, en su momento se ignoraba el origen de tal distorsionada información y ahora, se sabe que ello habría surgido del accionar de la asociación criminal aquí investigada”, consideró el denunciante, que dijo que Barreiro se le presentó como agente de la Agencia Federal de Inteligencia.

Cuando se le presentaron, Liñani (recientemente indagado) y Barreiro (procesado y detenido) le dijeron “que había contenedores consignados a la orden de Fox Cargo S.A. que eran de un cliente suyo”. Vestillero era el presidente de esa sociedad, de características similares a las otras dos.

Le reclamaron “documentación consistente en los libre deuda de unos contenedores”. Pero no se las entregó. Les dijo que le llevaran “los bill of lading originales (conocimiento de embarque) o un release del exportador de origen” que acreditara su reclamo.

Ante el rechazo, Liñani -el mismo que aparece como intermediario de D’Alessio en distintos casos- le dijo que “tenía muchos contactos en Aduana, y que los juzgados no eran un problema”. Comenzó a llamarlo con insistencia para que le entregara la documentación solicitada. A veces hasta "justo" cuando estaban por la misma zona. Esto llevó al empresario a creer que lo estaban siguiendo: “Los encuentros ‘casuales’, que advierto ahora, no eran tales”.

Durante las conversaciones, tal como se desprende de la denuncia, también surgió la mención de “Marcelo de la AFI”, en referencia a D’Alessio. Y las amenazas.

Relató Vestillero que le decían: “No nos das los papeles, entonces son cien mil dolares por tacho, o la pones, o atenete a las consecuencias. Acordate lo que te contamos en ‘Carletto’. Pensalo, te podemos escrachar por todos lados y te fundís en dos minutos”. “Insistían que esa mercadería era de ellos por acuerdo con su supuesto cliente al que decían representar”, explicó el empresario.

Luego aparecieron las publicaciones de Santoro, en Clarín. El 26 de noviembre de 2016 se publicó la nota ‘Negociados con los contenedores inmovilizados por Gómez Centurión. Aduana: investigan si un millonario es el jefe de la banda del cuñado de De Vido.’”

Allí, Santoro hizo mención a Gabriel Traficante (quien denunció a D’Alessio por extorsión en los tribunales de Comodoro Py y es querellante en Dolores) y a “Diego de la firma Ambika, quien sería su presidente... (Ellos) estarían relacionados con operaciones relativas a las declaraciones juradas de anticipo (de) importación con las cuales se habrían enriquecido en forma ilícita."

El periodista de Clarín también mencionó a Ambika en su libro "La ruta de la efedrina", publicado en abril de 2017.

Cinco meses más tarde, volvió el tema al matutino porteño. El disparador fue la detención de Gladys Fabiana Fernández, en septiembre de 2017, cuando pretendía sacar un contenedor sin contar con la documentación correspondiente. Nuevamente, quien escribió sobre el tema fue Santoro. El contenedor en cuestión estaba consignado a nombre de Ambika. “Ante el anoticiamiento de lo ocurrido, solicité ver copia de la documentación secuestrada a la Sra. Fernández, y pude observar que se trataba de un DRAFT (borrador)”. El empresario dijo que presentó la documentación original que obraba en su poder. “La mención periodística a Ambika y al suscripto recrudeció a partir de ese momento”, señaló el denunciante.

El 24 de octubre de 2017, otro nota de Santoro, apuntó: "Mafia de los contenedores: llaman a indagatoria a un empresario y le prohíben salir del país a otro”. Luego, Vestillero fue procesado en el marco de la investigación de Aguinsky. El 11 de enero, Clarín se hizo eco de la noticia: "Mafia de los contenedores: procesaron a otro empresario y apuntan a una importadora".

"La empresa importadora Ambika quedó bajo la mira de la Justicia en la causa de la mafia de los contenedores y sus causas conexas. El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, procesó a su socio gerente Diego Vestillero y a la empresa como persona jurídica y ahora la investiga por otros 300 contenedores ingresados bajo supuestas maniobras de fraude fiscal. La función de Ambika es, como se la llama en el comercio exterior, de forwarder/agente de carga que en un mismo contenedor trae mercadería para varios clientes, informaron fuentes judiciales", publicó el diario.

De acuerdo a la presentación del empresario se hizo mención al “procesamiento del suscripto con la investigación de 300 contenedores” cuando era uno solo el que estaba en cuestión, el “TEMU 749815-9”.

Por todo esto, Vestillero consideró que fue “una víctima más de la organización” que se investiga en Dolores. Denunció que se aplicó “el mismo ‘modos operandi’” que se reveló en la pesquisa.