El 8 de septiembre de 2011, el agente de la Policia Metropolitana, Enzo Fabián Alvarezcaminaba por Chacarita rumbo a su trabajo. En la esquina de Leiva y Lemos, Bruno Germán Pappa le arrebató el bolso que llevaba. Sin dudarlo, el efectivo sacó su pistola reglamentaria y comenzó a perseguirlo. El primer disparo lo efectuó a una cuadra de allí y dio en el bolso. El segundo fue en la cara de Pappa, a menos de 15 centímetros, cuando ya lo tenía reducido en el piso. El joven, de 25 años, murió antes de que cualquier ambulancia pudiera auxiliarlo.

Hoy, el Tribunal Oral en lo Criminal N°22 condenó a Alvarez a cadena perpetua por "homicidio agravado por haber sido cometido por un miembro de las fuerzas policías en abuso de sus funciones". Para el fiscal Marcelo Martínez Burgos, que había pedido la misma condena, se trató, directamente, de un "fusilamiento".

El efectivo argumentó que había habido un "forcejeo" entre ambos y que, debido a esto, se le había escapado el tiro. Pero los testigos y los informes periciales lo desmientieron. Un testigo hasta declaró haber visto a Alvarez apoyar la rodilla en el pecho de la víctima y desde ahí, dispararle. Dos peritos coincidieron en que el disparo fue a muy corta distancia, a 15 centímetros del rostro. También establecieron, por la distancia y el recorrido de la bala, que era imposible que el disparo se hubiera producido en la circunstancias que explicó el policía.

Alvarez no actuó solo. Por lo menos una persona lo ayudó a reducir a Pappa y a tirarlo al suelo para detenerlo, pero no pudieron ser identificados. "Soltarme, déjame ir" le pidió Pappa desde el suelo al efectivo, según unos de los testigos del hecho. El fiscal, en su alegato, habló de un estado de indefensión total. Sostuvo, además, que Alvarez actuó efectivamente como policía y que "eligió ejecutarlo" ya que podría haber comunicado el robo o simplemente detenerlo y esperar las ordenes de sus superiores. Pero no fue así. El policía "abusó de su autoridad" y de las facultades y capacitación que el Estado le otorgó.

Como defensa, los abogados del policía metropolitano ensayaron una serie de complot político en su contra. Resaltaron la existencia de un estado nacional y otro local y hablaron de un enfrentamiento entre la Policía Metropolitana y la Federal. El efectivo todavía conserva "el estado policial". Antes de entrar a la Metropolitana, había trabajado en Prefectura Naval.

Alvarez, a pesar de la pena recibida, continuará en libertad. El fallo no está firme y es probable que, una vez conocidos los fundamentos de la sentencia la semana que viene, presente un recurso para que su situación sea revisada por la Cámara de Casación. Mientras tanto, tiene que presentarse en el sexto piso de Comodoro Py todas las semanas, donde funciona la oficina del Tribunal.

En la audiencia donde se conoció el veredicto estaba presente Cecilia Galarza, novia del joven asesinado y querellante en la causa en representación de su hija. Naiara Galarza, cuando su padre fue ejecutado por Alvarez, ni siquiera había nacido. Esa querella, que agrupaba también a la Subsecretaria de Derechos Humanos, había pedido perpetua.