Tras las pérdidas millonarias en su gestión y las presiones por vender activos del fondo de los jubilados, Emilio Basavilbaso intentó renunciar a la dirección ejecutiva de la ANSES. Esta semana salieron del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) su titular y casi el 10% de la plantilla por negarse a ser los responsables del desguace.

La estrategia del Gobierno de debilitar el FGS para plantear como única alternativa el retorno de las AFJP ya le hizo perder cerca de U$S 13.000 millones, de acuerdo a los datos de mayo a los que pudo acceder El Destape pese a las tardías publicaciones oficiales. Sin embargo, aún U$S 52.400 millones conforman el patrimonio de los jubilados y los trabajadores activos.

Cambiemos abrió la puerta para que el ente previsional venda acciones en su poder gracias a la sanción de la ley de reparación histórica. El abogado especializado en la seguridad social Miguel Fernández Pastor presentó un amparo contra la norma, pero hasta que la Corte Suprema de Justicia no resuelva sobre su inconstitucionalidad, ANSES continúa con cobertura legal para desarmar sus operaciones en la Bolsa.

Esto no la exceptuó de ser denunciada penalmente, ya que desprenderse de su participación en Petrobras Argentina a un precio menor al del mercado le valió una imputación a Basavilbaso. Situación similar ocurrió con la compra de Lebac a través de un fondo común de inversión de Axis, la empresa de Luis Caputo, para la que el organismo abonó una comisión innecesaria. Desde entonces, los funcionarios pensaron dos veces las operaciones de acciones en el mercado secundario.

La tutela del FMI a Mauricio Macri incluye presiones para acelerar la venta de los activos del FGS. Esto puede derivar en nuevos expedientes en Comodoro Py si se realizan a precios perjudiciales, lo que resulta probable ante la caída de las cotizaciones de los últimos meses.

Por negarse a ponerle la firma a estas operaciones, el martes ANSES despidió al subdirector ejecutivo de operación del FGS, Juan Martín Monge Varela. Ese mismo día se fueron el gerente de operaciones, Pablo Pereyra Iraola, y al gerente de inversiones, Andrés Rodríguez Lubary, entre una decena de los más importantes ejecutivos que administran el fondo de los jubilados, de una plantilla total cercana a los 150 empleados.

Las salidas se dieron bajo la figura de retiros voluntarios el último día de la vigencia del programa, por lo que hubiera habido una estampida entre los jerárquicos de conocerse las decisiones con más tiempo. Dentro quedó mucho descontento, al punto que el propio Basavilbaso presentó un pedido de renuncia, pero el jefe de Gabinete del Gobierno, Marcos Peña, lo convenció para seguir, al menos temporalmente, de acuerdo a lo relatado a El Destape por tres fuentes calificadas. Desde ANSES intentaron desmentir la dimisión.

El intento de abandono empeoró aún más los humos en el FGS, que quedó acéfalo y sin candidatos dispuestos a ocupar cargos que los dejen expuestos a denuncias por incumpliendo deberes de funcionario, defraudación al Estado y administración fraudulenta. Una causa penal federal también implica exposición pública no deseada, posibles procesamientos y mucho dinero en honorarios de abogados, todas variables que alejan a los empresarios que sondea Cambiemos.

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