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Más allá de la ruptura de marzo pasado que derivó en que para las elecciones provinciales del próximo domingo 12 el radical Mario Negri, el macrista Héctor “La Coneja” Baldassi y Luis Juez hayan armado la escudería Córdoba Cambia apoyada por la Casa Rosada; y Ramón Javier Mestre y Rodrigo de Loredo decidieron competir con la histórica Unión Cívica Radical; a punto de votar, las disputas siguen.

A sólo 72 horas de las elecciones, Nicolás Massot, jefe de la bancada del PRO en Diputados y armador del macrismo cordobés en 2013 les marcó el voto a los punteros:

“Lo que tengo totalmente decidido es que voy a votar a Rodrigo De Loredo. Lo he apoyado a mi manera en esta campaña porque descuento que es el único que realmente se ha preparado para esto. No es simplemente un cargo, es un desafío que viene preparando desde hace 15 años. Representa la verdadera renovación de la clase dirigente de Córdoba Capital. Es lo único que tengo decidido para este domingo. Junto con el apoyo a todos los candidatos del PRO que están en competencia como Darío Capitani y Soher El Sukaría. Pero no tengo dudas de que De Loredo es el mejor intendente que podría tener Córdoba”, le dijo Massot a La Voz del Interior.

El Destape había publicado en exclusiva que ante la derrota de Negri, Córdoba Cambia salió a enseñar a cortar boleta para retener la Capital con Luis Juez, y así mostrar un triunfo en la provincia que llevó a Mauricio Macri a la victoria en 2015.

Sin embargo, en paralelo, Massot y sus operadores de la Capital venían actuando en silencio. Sospechosamente, desde la ruptura de Cambiemos Córdoba, el diputado de Bahía Blanca y armador del PRO Córdoba se había guardado en cuarteles de invierno.

El rumor de que el macrismo local contradiciendo a la Casa Rosada iba a jugar contra Juez venía sintiéndose fuerte en las reuniones del comité de campaña de la Capital de Córdoba Cambia, cuando los punteros del PRO se bajaban de la fiscalización de las mesas.

Massot armó una estructura con el andamiaje de la vieja Unión del Centro Democrático (UceDe) de Córdoba que manejaba el ex intendente menemista Germán Kammerath y a la que responde el diputado Javier Pretto. Con la llegada de Macri a la Presidencia, ubicó en puestos del Estado a un importante número de punteros en la burocracia estatal.

Junto con su jefe político, el peronista Emilio Monzó, Massot pulseó en estos tres años por incorporar una pata peronista a la alianza conservadora. Entre los preferidos de Massot se encuentra el gobernador cordobés Juan Schiaretti, que tiene asegurada su reelección.

Hábil en su construcción política, Massot fue el sostén nacional de la candidatura de Rodrigo de Loredo como el representante de Macri. De Loredo, aliado táctico de Mestre, es yerno del ministro de Defensa Oscar Aguad y estuvo al frente del ARSat, hasta que estalló el Triaca-gate de los familiares y debió renunciar a su cargo.

Con la ruptura de Cambiemos Córdoba, Massot dijo públicamente que era orgánico al PRO nacional y acataba la decisión del jefe de Gabinete, Marcos Peña, impulsor de la candidatura a gobernador de Mario Negri. Y así coló candidatos suyos en las listas de Córdoba Cambia.

El diputado Héctor Baldassi, el dirigente macrista de mayor popularidad y cosecha de votos en Córdoba, rápidamente se sumó a la campaña provincial que dirige Juan Negri, el hijo concejal del diputado. Y Luis Juez puso a disposición de Negri la personería y la estructura del Frente Cívico para la candidatura de Negri-Baldassi.

Durante los casi dos meses de campaña, el sector macrista de Baldassi jugó abiertamente con Negri y Juez; en cambio los dirigentes que responden a Massot sólo se mostraron activos en los actos donde llegaron a Córdoba Elisa Carrió, Horacio Rodríguez Larreta y Vidal. Los dirigentes nacionales de Cambiemos apoyaron la candidatura de Negri y no dijeron ni una palabra de Juez, a quien miran con desconfianza por su pasado peronista y su gobierno municipal de fuerte impronta estatista.

En los sectores medios y altos de la Capital, el voto a Macri está dividido entre Negri, Mestre y Schiaretti; mientras que en los sectores medios y bajos, es fuerte la tracción de votos juecista. Incluso, en la Municipalidad de Córdoba, frente a la posibilidad de que el peronista Martín Llaryora se convierta en el nuevo intendente –el menemista Kammerath fue intendente entre 1999 y 2003 por un acuerdo entre José de la Sota y Carlos Menem-; hay un sector del funcionariado que está trabajando por lo bajo el voto Mestre – Juez: “De última, Juez y Negri son Cambiemos y no nos van a echar”, razonan.

Con la jugada de última hora, Massot busca asegurar una victoria contundente de Schiaretti en la Provincia y en la Capital, mandando a votar a De Loredo contra Juez; propinándole una dura derrota a su enemigo interno Marcos Peña.

El poder de daño de Massot es inocultable y no le interesa esmerilar al propio Mauricio Macri. Tanto es así que en agosto, en plena disputa por las PASO, el diputado de Bahía Blanca partirá a Connecticut, Estados Unidos, donde se instalará durante cuatro meses para cursar una beca en la prestigiosa Universidad de Yale.

A su regreso, Cambiemos a nivel nacional podría haber perdido las elecciones presidenciales.

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