Cuando ya pasó más de una semana de las PASO santafesinas, comienzan a verse los movimientos que intentan reconfigurar los espacios políticos de cara al electorado para torcer los destinos que se definirán el 16 de junio. En este marco, el peronismo tiene un desafío claro: retener la buena cosecha (trepó al 42%, 10 puntos por encima del Frente Progresista) y sumar.

Es difícil saber qué cantidad de los 220 mil electores que se inclinaron a María Eugenia Bielsa votarán ahora por Omar Perotti para potenciar sus 450 mil votos y soñar con una victoria luego de 12 años de gobierno socialista. Pero por lo pronto pueden hacerse algunas observaciones y ver qué se está cocinando en las líneas del PJ.

El electorado, una vez más, desafió lo que decían muchas encuestas. Si bien en el último tramo daba la sensación de que el rafaelino estaba algo arriba de la arquitecta, nadie pudo suponer que la duplicaría en votos o que le ganaría en su Rosario natal.

Bielsa afirmaba que la gente desobedecería el “acuerdo de cúpulas” tejido por Agustín Rossi entre Unidad Ciudadana y Perotti y ponía en duda si esa era la verdadera voluntad de Cristina Kirchner, bajándole el precio a un entendimiento de dirigentes provinciales.

En base a ese razonamiento, creyó que el voto kirchnerista sería mayormente de ella. Pero lo cierto es que gran parte del voto K creyó en ese arreglo a pesar de que la ex presidenta no apoyó personalmente ni se mostró en fotos con ninguno (en línea con la estrategia nacional que viene aplicando en todos los distritos) y le dio al contador una victoria contundente.

Apoyo explícito

La noche de las elecciones, la rosarina se mostró hermética. Cuando el escrutinio iba por la mitad, y Perotti ya se adjudicaba la victoria, hubo una conversación telefónica entre ambos. El senador quería que se mostraran juntos y ella admitiera la derrota. Bielsa se negó y quiso esperar a que se cuenten los votos de Rosario. Envió a la cabeza de su lista de diputados, Silvina Frana, a la sede del PJ, para que realice una conferencia con hombres de Perotti. Luego de esto, no volvieron a hablar. La felicitación pública llegó por Twitter entrada la madrugada. Lo que Perotti intentó y no logró fue obtener la foto que su compañera de fórmula, la exjueza Alejandra Rodenas, se sacó con el mismo Rossi tras las PASO legislativas de 2017. En aquella oportunidad, se logró contener los 500 mil votos que habían sumado ambos, pero no cosecharon nuevos a pesar de que en las generales sufragaron 100 mil personas más que en las primarias. Es decir, ni se pescaron votos afuera ni se sumaron los que no habían concurrido, que votaron masivamente por Cambiemos. Esto es lo que el peronismo tiene que evitar si quiere ganar la Gobernación.

Las cosas parecieron distenderse entre ambos últimamente. Días atrás, Bielsa sorprendió con manifestaciones públicas a favor de Perotti. En un comunicado de prensa de tono tajante, la exvicegobernadora expresó que el socialismo “se equivoca si creen que pueden pescar voluntades” entre los que acompañaron su espacio. “Lo hemos dicho durante la campaña: el Frente Progresista y Cambiemos son un límite político”, dijo con vehemencia, demostrando que todavía juega.

El candidato peronista, por su parte, mantuvo este lunes un encuentro de trabajo junto a los candidatos a diputados del frente Juntos, del cual participó Frana, mujer de Bielsa. El rafaelino aprovechó para devolver la gentileza y destacó la ayuda de la hermana menor de Marcelo y Rafael para que el justicialismo triunfe en las primarias.

Luego trascendió que antes de este intercambio de buenos gestos había habido una reunión entre ambos en Rosario, en el que la dirigente justicialista había “puesto a disposición sus equipos técnicos bajo la base de acuerdos programáticos”. De hecho, ya había afirmado consultada por este medio, con los resultados aún frescos, que gente de su espacio estaría interesada en formar parte de un gobierno de Perotti, pero ella misma no se incluía en esa nómina.

“Ya hizo su apoyo explícito a la candidatura de Omar. Aunque su voto tiene un componente más progre que no juega con él, no creo que sea la mayoría”, dijo un asesor santafesino de Unidad Ciudadana. Desde ese sector no se mostraron preocupados por la ausencia de una foto conjunta: “Con que no haga daño, alcanza”, deslizaron.

Ambidiestro

Por el lado de Bonfatti, que obtuvo casi 500 mil votos pero le sacó muy poca ventaja al ganador de la interna del PJ (50 mil), la cosa está difícil: tiene que aprender a patear con las dos piernas cuando solo quedan cinco semanas de campaña. Debe, al mismo tiempo y en un plazo exiguo, robarle votos a Bielsa y a José Corral, candidato de Cambiemos. Una tarea de gran dificultad, sin lugar a dudas. Desde el Movimiento Evita –uno de los pocos sectores del peronismo que no se manifestaron a favor de ninguno de los dos precandidatos en la interna- creen que va a ser inevitable que haya una fuga de votos de Bielsa hacia el candidato del socialismo, pero sostienen que habrá victoria de Perotti de todos modos. “Si bien la tendencia no es irreversible, el laburo que tiene que hacer Bonfatti es demasiado complejo, por izquierda y por derecha al mismo tiempo”, sostuvo un dirigente rosarino.

Al mismo tiempo, el exgobernador del Frente Progresista ya hizo sus propios méritos para acercarse más al voto antiperonista, a sabiendas de que es más fácil buscar el voto útil que podría obtener de los que apoyaron a Corral en las PASO. Cambiemos salió tercero con 300 mil votos, y si bien no fue un desastre, estuvo por detrás de lo que hace falta para ser competitivo y tener chances de ganar. Si no blinda bien esos votantes, podría perder muchos a manos de Bonfatti, como ya sucedió en Neuquén o Río Negro, donde el votante de la alianza PRO-UCR-Coalición Cívica apoyó partidos provinciales para evitar que ganara el PJ.

Juego de apoyos

Pero bien ¿Cuál es el guiño de Bonfatti al macrismo? Consultado respecto de un hipotético ballotage entre Macri y Cristina, respondió que votaría en blanco. El partido de la rosa fue duramente criticado por el peronismo por haber tenido el mismo posicionamiento en 2015, en la segunda vuelta entre el actual presidente y Daniel Scioli. Los votantes de Bielsa pueden haber tomado nota. Pero además, la aventura del actual gobernador Miguel Lifschitz en el espacio nacional, coqueteando con Roberto Lavagna (antes lo había hecho con Sergio Massa y el peronismo alternativo) puede también resentir estos apoyos. “A los que son anti Macri, lo que hay que explicarles es que el socialismo está arreglando con una parte del PJ, Lavagna, en vez de buscar la unidad para ganarle a Cambiemos. Van a terminar siendo funcionales al macrismo”, apunta el mismo asesor kirchnerista de más arriba, deseoso de que estos movimientos le pasen factura al FPCyS. Por último, y porque el sistema electoral vigente no es un juego de suma cero en el que solo se busquen los votos ajenos, hay que estar atentos a lo que pase con otros factores. Por ejemplo, a las generales solo llegaron los candidatos a gobernador de las tres fuerzas principales, y quedaron huérfanos los votos de los aspirantes de los partidos chicos que no superaron el umbral de 1,5% (100 mil votos). Además, hubo 200 mil blancos y nulos, que se suman a los que no fueron a votar. Esos sufragantes también pueden formar parte de la disputa. Serán semanas intensas hasta el 16 de junio.

En esta nota