En las próximas 48 horas Mauricio Macri jugará las cartas que le quedan en la mano para evitar un cisma en la alianza Cambiemos. La relación del Presidente con la Unión Cívica Radical pasa por su peor momento, mientras que al interior del partido centenario suman fuerzas quienes proponen romper con la coalición gobernante y jugar detrás de la todavía virtual candidatura de Roberto Lavagna.

Mañana, Macri recibirá en la Casa Rosada a los gobernadores oficialistas. Será el reencuentro con los mandatarios radicales que decidieron no respaldar el anuncio de las medidas económicas la semana pasada. En simultáneo, Marcos Peña tendrá reuniones con Federico Storani y Ricardo Alfonsín, representantes del ala más crítica de la UCR. A dos bandas, el objetivo es evitar una ruptura que, a esta altura, tendría un costo altísimo.

Los que aún apuestan por Cambiemos creen que la actual crisis política puede servir como trampolín a la Casa Rosada. La idea de acompañar a Macri en la fórmula presidencial ya no suena tan tentadora. En algunas tertulias se plantea un escenario en el que el mandatario dé un paso al costado y habilite unas PASO en las que Martín Lousteau sea una opción competitiva contra María Eugenia Vidal.

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La postergadísima Convención donde debería decidirse la estrategia electoral del radicalismo ahora aparece agendada para el 31 de mayo, si es que se lleva a cabo. La historia podría definirse mucho antes, el próximo domingo, en Santa Fe. Allí se enfrentarán el sector rebelde, que acompaña al socialista Antonio Bonfatti, con los cambiemitas encolumnados detrás del intendente de Santa Fe, José Corral.

Los sondeos previos marcan que Bonfatti, con el apoyo del oficialismo y aprovechando la interna del peronismo, tiene muchas chances de ser el candidato más votado. Corral, en tanto, no tendría una cosecha magra comparada con performances previas del macrismo en esa provincia. Cuanto mayor sea la diferencia entre ambos, más difícil será convencer a los convencionales de la conveniencia de renovar su pacto con el PRO.

Lavagna evalúa la posibilidad de viajar el domingo a Santa Fe para esperar los resultados de la elección en el bunker del candidato socialista. Allí también se dejarán ver las principales caras de la rebelión radical. El ex ministro de Economía tiene otro estímulo para la excursión. Si Bonfatti resultara ser el candidato más votado, podrá jactarse de algo de lo que Macri carece: un triunfo electoral en 2019.

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