En el inicio del año electoral, el diputado nacional por el Frente Renovador, José Ignacio de Mendiguren, analizó la crisis económica que atraviesa la Argentina macrista y focalizó en “el péndulo” de producción-especulación en el que cae el país cada diez años. El economista priorizó la unidad por sobre los personalismos y aseguró que votaría a Cristina Kirchner en caso de definir la elección en un balotaje con Mauricio Macri.

En diálogo con El Destape, De Mendiguren analizó que “éste es un modelo en el que el Presidente va en el Titanic, con la diferencia de que cree que se va a hundir el iceberg” pero va “a chocar y no se va a hundir el iceberg”. Para confrontar con ello, hay que modificar la matriz productiva de la Argentina “detrás de ideas de desarrollo”. El “vasco” aclaró: “No juntos por una persona, sino porque coincidimos en la importancia y en el adversario. Hay que estar muy unidos para esta batalla”.

ED: ¿Fracasó el programa económico de Cambiemos?

JIM: Es incontrastable el fracaso del manejo económico del Gobierno, porque no podemos hablar de programa económico, ya que nunca tuvo uno: no iba a devaluar y devaluó; iba a bajar impuestos y los subió; iba a sacar retenciones pero las volvió a poner; iba a bajar tasas de interés y están en montos inmorales. El mercado es el que le impuso las medidas.

Estoy sorprendido de que haya tanta gente sorprendida con el lugar dónde estamos. Desde que el Gobierno arrancó y puso como eje la bicicleta financiera, se veía que el único ingreso de dólares que existía era el de la especulación financiera, con contracara del aplastamiento de la Argentina productiva. Esto termina en accidente.

ED: ¿El Gobierno fue sorprendido por el fracaso económico o buscaron siempre este camino?

JIM: Ideológicamente, este es un Gobierno que apunta a que el mercado regule las actividades económicas del país con una fuerte impronta financiera. Nosotros identificamos una cabeza financiera y una productiva: en cualquier parte del mundo, la producción es como el árbol y la finanzas son las sombras al servicio de la producción. En la Argentina, en la época de Martinez de Hoz y Cavallo nos enamoramos de la sombra y nos olvidamos del árbol, como ahora. Cada vez que ésto pasó, (el país) terminó mal o peor.

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ED: ¿Cuál es la actitud de Mauricio Macri ante esta crisis?

JIM: Éste es un modelo en el que el Presidente va en el Titanic, con la diferencia de que cree que se va a hundir el iceberg. Nos vamos a chocar pero no se va a hundir el iceberg. No solamente creen que el barco va a hundir al iceberg, sino que están pinchando al salvavidas con las empresas que están cerrando. No conozco nada que se pueda construir arriba de un cementerio de empresas. Este modelo lleva a la Argentina al S XVIII: hoy exporta cuero e importa zapatos; exporta algodón e importa ropa; exporta maíz e importa chanchos, con la diferencia de que en ese momento éramos 4 millones de argentinos. Hoy, ese modelo no cierra.

ED: ¿Es comparable con lo ocurrido en 2001/2002?

JIM: La primera decisión que se tomó en 2002 fue unir a los argentinos, el diálogo de los argentinos: sentarnos en una misma mesa los trabajadores, empresarios, Pymes, el sector nacional. Los no nacionales estaban con la dolarización de la economía, en la banca offshore, los que querían que Argentina sea una colonia. En ese momento hubo una unidad nacional y Argentina salió a través de liberar la energía productiva.

ED: ¿Se está trabajando ahora en construir nuevamente esa unidad?

JIM: Eso es lo que es imperdonable, a título personal. Noto que estamos discutiendo todo menos la agenda de crecimiento. (Desde el Gobierno) no saben hacer otra cosa (más que ajustar). Representantes del Fondo Monetario Internacional nos dijeron que le propusieron a la Argentina un plan de estabilización, no de crecimiento. El crecimiento lo tiene que plantear la Argentina, ¿dónde está ese plan? ¿Ajustar para qué? Acá hay que discutir cuál es nuestro modelo de desarrollo. ¿Hay otra forma de salir de ésto? La hay y es apasionante la forma en que se puede dar vuelta al país. ¿Por qué no se hace? Antes te invadían con un ejército pero hoy te dividen: desde la ideología, creándote internas y nosotros caímos en eso. ¿Vamos a seguir haciendo lo mismo?

ED: ¿Es posible lograr la unidad del campo nacional?

JIM: Voy a trabajar para que el campo nacional se una.

ED: ¿Votarías a Cristina Kirchner si definiera la elección en un balotaje con Macri?

JIM: Sí, obvio. Yo fui presidente de la Unión Industrial Argentina y tuve una muy buena relación, de respeto mutuo, coincidencias. Después tuvimos diferencias a partir de ciertas medidas que nos estaban alejando del modelo inicial (cambio competitivo, baja inflación y superávit gemelo). El kirchnerismo tiene que entender que hay que corregir esos errores porque si no, el péndulo nos lleva a Cavallo. No fue una década perdida, fue una década partida. ¿Qué hay que hacer? Juntos, recuperar la primera parte (hasta 2009).

ED: ¿Te gustan los candidatos de tu espacio (Alternativa Federal)?

JIM: Me gusta mi candidato (Sergio Massa). Hay diferencias, por eso lo bueno es que lo debatamos en una interna. Es bueno que Miguel Ángel Pichetto explique lo que piensa, como (Juan Manuel) Urtubey, que nosotros tengamos que convencer y que la gente nos elija. Pero con eso solo no alcanza. La unidad del campo nacional va más allá.

ED: ¿Habrá interna o el candidato se definirá de antemano?

JIM: En nuestro espacio hay muchos que quieren que nos juntemos todos, otros que dicen que con algunos no. Pero eso se debate dentro del espacio. Yo creo que hay que priorizar el proyecto, porque la lucha es grande y no podés dividir, debilitar. Pero no juntos revueltos, sino detrás de ideas de desarrollo. No juntos por una persona, sino porque coincidimos en la importancia y en el adversario. Hay que estar muy unidos para esta batalla.

ED: ¿Es posible ganarle al macrismo en octubre?

JIM: No tengo dudas. Tengo mucha confianza.

ED: Pero con el campo nacional unido…

JIM: Exactamente. La gente está harta, cansada, le va mal. Tenemos que demostrarle que sabemos qué les pasa y cómo se sale, hay que recuperar la esperanza.

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