(Corresponsal en Santa Fe) María Eugenia Bielsa (MEB) es un fenómeno extraño dentro del peronismo santafesino. A su fama de intempestiva (aún resuena su renuncia a la banca de diputada, denunciando un pacto de sus compañeros de fuerza con el socialismo), le sumó una percepción social de honestidad que ha sido esquiva a otras figuras del partido, en especial en Rosario, donde mide bien, a pesar de que es una ciudad que en la historia electoral reciente le ha costado al PJ.

La exvicegobernadora, y carta fuerte del Justicialismo en las próximas elecciones hacia la Casa Gris, brindó la entrevista mano a mano con El Destape, en una sala en la que cuelgan un cuadro de Perón y otro de Evita. Su condición de no afiliada al Partido y un incidente con un afiche en una oficina le valieron miradas de recelo entre los más afines a usar el peronómetro. Sin embargo, negó que se trate de un retorno. “Siempre fui peronista, pero no me gusta que me lleven de prepo a hacer las cosas. Siempre lo sostuve desde el discurso, no me hace falta la ficha de afiliación”, aclaró.

Bielsa afirmó que hoy habla “con todos” los sectores del PJ, desde el diputado Agustín Rossi (por su sector se precandidateó Leandro Busatto) y la senadora Marilin Sacnún (comparte bloque con CFK), hasta Marcos Cleri, que lleva el sello de Unidad Ciudadana, espacio que - se comenta - está trabajando fuertemente por una propuesta de síntesis. Pero lo cierto es que la unidad tan buscada podría no prosperar, y eso restaría las chances del espacio de alzarse con la Gobernación.

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La arquitecta sostuvo que su manera de construcción es novedosa, rodeándose de jóvenes y ampliando los horizontes a expresiones de centroizquierda, como Ciudad Futura, el sector del “Tigre” Cavallero, Nuevo Encuentro, el socialista disidente Rubén Giustiniani y el periodista Carlos Del Frade. Pero también a partidos de centro como el Frente Renovador y la Democracia Cristiana. “Hay que dejar los personalismos y las especulaciones y ampliar la base", dijo a El Destape y agregó: "Construimos de abajo para arriba y en redes, no de manera vertical desde el politburó”, en lo que pareció un tiro por elevación a Perotti.

Estos días circularon dos encuestas, encargadas por otros sectores, que la mostraron un par de puntos por encima de su rival interno, antes de haberse lanzado. Lo más importante es que la suma de todo el peronismo supera ampliamente a Antonio Bonfatti, por un 10 por ciento, y a Cambiemos por el doble de votos. Bielsa cree que ésto la habilita a encabezar la fórmula y, a cambio, le promete a su contrincante un lugar interesante en el gobierno.

“Si vamos todos juntos, triunfamos seguro. El que gana conduce y el que pierde forma parte del espacio y se integra”, afirmó. Perotti le había ofrecido la candidatura a intendenta de Rosario, pero MEB la rechazó. “No se puede gobernar Rosario sin la provincia, que es la que puede solucionar los problemas de inseguridad, trabajo y producción”, argumentó.

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Si bien la exdiputada repitió que buscará “hasta el último día” acordar con el rafaelino, de no llegarse a la unidad antes del cierre de listas en Santa Fe, el escenario es más difícil para el peronismo. Desde el entorno de Bielsa especulan que, incluso ganando la interna, muchos votos de Perotti, por una razón ideológica, se irán a Cambiemos en la general, emparejando las cosas. “Si no vamos unidos es un escenario de tercios”, comentó un asesor.

Lo cierto es que, así como admitió que los 600 mil votos que sacó en 2011 - la última vez que se presentó a una elección - representaron una responsabilidad, lo mismo siente en esta oportunidad, donde los sondeos la dan con chances. “Pero no se trata sólo de llegar, porque ahí entran en juego cosas que no se pueden controlar, como picardías, recursos, prensa u oportunidades", dijo. "El que intente llegar de cualquier manera, es decir pactando con el diablo, no merece ese lugar”, concluyó la candidata.

La carrera continuará, vertiginosa y contrarreloj, y las negociaciones proseguirán, casi febriles, hasta el corte del 22 de febrero, cuando todos deban mostrar sus cartas.

Cobertura especial de Nicolás Maggi, corresponsal de El Destape en Santa Fe.