Elecciones 2019: el salvavidas del Gobierno para tratar de ganar votos

17 de abril, 2019 | 17.09

Apurado por el temor de no ganar las elecciones, el Gobierno tiró el manual por seis meses para ensayar las políticas que evitaron durante más de tres años. El PRO anunció congelamiento de precios de un pequeño grupo de productos, suspensión de algunos tarifazos, créditos para consumo e hipotecarios. Todas medidas meramente “populistas” para tratar de ganar votos a cualquier precio y poder retornar al camino del ajuste y la concentración de riqueza en manos de los grandes empresarios.

El presidente, Mauricio Macri, alegó que las políticas las tomó porque cree que “habiendo empezado a estabilizar la cuestión cambiaria, llegó el momento de traer un poco de alivio a los argentinos, que tantos esfuerzos hicieron en estos meses difíciles para todos”. Así lo transmitió en el escrito para la prensa de las nuevas medidas económicas y sociales.

El Ejecutivo está convencido de que controló al dólar, pero la razón más fuerte de la última baja fue la llegada del cuarto desembolso del FMI, que venderá de a U$S 60 millones diarios. Los grandes sojeros duplicaron sus liquidaciones a cerca de U$S 140 millones, aunque ambos montos se mantienen pequeños al lado de los U$S 1.000 millones que se transan en cada rueda. La decisión del Banco Central del martes de mantener el piso y techo de no intervención incentivará la fuga de capitales y el poder de fuego ante una eventual corrida es de sólo U$S 150 millones. Todos argumentos que demuestran que no está estabilizada la cuestión cambiaria, que se demostró con altibajos en la cotización durante los últimos días.

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La profunda recesión y la creación de pobres que generaron las políticas de Macri para concentrar la riqueza en el 10% más opulento fue tan burda que el PRO debió poner un parche para no perder la presidencial de octubre. Para eso acudió a medidas que, como mucho, durarán ese tiempo.

El “acuerdo de caballeros” para congelar los precios de sólo 60 productos de la canasta básica recuerda, más que a una versión precaria y escuálida del Precios Cuidados del kirchnerismo, al pacto de los empresarios con el Ejecutivo para no despedir trabajadores, que fue violado antes del mes de vigencia. La difusión le dio tiempo a los supermercados a disparar 4,7% los productos en marzo y a volver a remarcar el fin de semana pasado.

El neoliberal de Nicolás Dujovne había descalificado al control sobre las góndolas en 2013, antes de llegar al Ministerio de Hacienda. “El acuerdo de precios es relato” había opinado el responsable del 51% de inflación que registró Argentina en 2018 tras la aplicación de las recetas ultraortodoxas.

Que el propio Dujovne haya, entonces, cedido a sus principios por completo sólo se explica como una admisión de que su objetivo fue perjudicar a los trabajadores para beneficiar a las grandes compañías y los fondos especuladores. Por lo tanto, para tratar de sumar algunos votos para las elecciones debe entregarle alguna migaja a los perdedores del modelo del PRO. Al menos hasta octubre.

De eso se trata la suspensión de los tarifazos, excepto del gas. Aunque la viveza de los macristas les permitió aplicar el grueso de las subas de boletas en los primeros cuatro meses del año, antes de proponer estas políticas que se quedarán muy cortas en el combate a la inflación, pobreza y devaluación. Más aún, lo mantendrán o acentuarán, ya que para diciembre algunas familias quedarán endeudadas por encima de sus posibilidades y el Estado aún más saqueado.

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