Cambiemos nació en Córdoba, cuando el 7 de septiembre de 2014, Pedro Dellarossa ganó las elecciones municipales de Marcos Juárez y se convirtió en el primer intendente PRO fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; acompañado en un frente con radicales y juecistas.

Un año después, el presidente Mauricio Macri logró la victoria en el ballotage de 2015, cuando en esta provincia mediterránea logró el 72% de los votos, decisivos para imponerse por menos de dos puntos sobre el candidato del FpV Daniel Scioli.

Pero ambos datos ya son historia: hoy, frente a las elecciones provinciales del 12 de mayo, Cambiemos Córdoba está sumido en una crisis, que a fuerza de alguna catástrofe natural o una crisis en materia de seguridad, ha pavimentado el camino para el gobernador Juan Schiaretti.

El acuerdo con el peronismo cordobés

Nicolás Massot, un militante de Bahía Blanca devenido en monje negro del PRO cordobés; ha enviado mensajes a sus socios de Cambiemos donde desnuda la feroz interna en la Casa Rosada: “Para firmar el Reglamento de la interna queremos que Rodrigo (De Loredo) sea candidato a intendente de Córdoba. Si no, no hay acuerdo”, amenazó mediante sus emisarios, entre ellos un empresario de medios. Y fue más allá: “Mauricio tiene buena relación con Schiaretti y tenemos votos cruzados. En 2015 ganamos las presidenciales sin ganar la gobernación de Córdoba; en 2019 podemos hacer lo mismo”.

Rodrigo de Loredo llegó a la presidencia de ArSat gracias a que su suegro Oscar Aguad lo nombró cuando fue ministro de Comunicación. Tras el affaire del nepotismo macrista, el yerno de Aguad fue uno de los pocos funcionarios que renunció a su cargo.

La peronista disidente Olga Riutort –fue esposa de De la Sota- a través de un mensaje de Whatsapp a sus militantes, ya había denunciado un acuerdo entre Schiaretti y Macri para dividir al pejotismo de la Capital cordobesa y facilitarle la elección a De Loredo: “Hay muchas versiones caminando sobre si me bajé de la intendencia, que si A, que si B. La única verdad es que voy a ser candidata a intendenta. Si (Martín) Llaryora quiere ser mi vice, bienvenido sea. Si (Daniel) Passerini quiere ser mi vice, bienvenido sea. Si Tomás Méndez quiere ser mi vice, bienvenido sea. Que todos los que quieran ser vices, son bienvenidos”, dijo Riutort; y disparó: “Pero no nos vamos a bajar. Esta es la nuestra y no le vamos a dar el gusto a Schiaretti de dividir al peronismo para que gane De Loredo. Porque por eso Schiaretti no trabaja por la unidad del peronismo, porque han arreglado con (el presidente, Mauricio) Macri que al intendente le den la facilidad de que pueda ser De Loredo”.

Durante los tres años como Presidente, Macri tuvo una excelente relación institucional y política con Schiaretti, incluso las críticas del peronismo cordobés contra el líder conservador no salieron de boca del gobernador, sino del extinto ex gobernador José de la Sota.

Los candidatos

La coalición opositora cordobesa Juntos por Córdoba –hasta ahora nombre legal de la marca Cambiemos en esta provincia-, integrada por la Unión Cívica Radical (UCR); el PRO y el Frente Cívico de Luis Juez acordó dirimir las candidaturas provinciales y municipales en una interna prevista para el 17 de marzo. Si los principales dirigentes, los radicales Ramón Javier Mestre y Mario Negri; Luis Juez y el macrista Héctor “la Coneja” Baldassi logran consensuar las candidaturas, se evitará la interna. Si no, irán a las urnas y nadie asegura que no haya heridos graves.

El Reglamento de la alianza opositora ya fue presentado en la Justicia Electoral de Córdoba, pero sólo fue firmado por Mestre y Juez, presidentes del radicalismo y el Frente Cívico respectivamente. El PRO no lo firmó aún, se espera que lo haga cuando termine la feria judicial de verano, dilatando la campaña de Cambiemos, una maniobra que beneficia claramente al PJ cordobés. La Coalición Cívica de Elisa “Lilita” Carrió, que en Córdoba dirige el denunciador Gregorio Hernández Maqueda, y es la cuarta pata de la alianza, tiene la personería suspendida por dos años.

La candidatura a gobernador de Cambiemos la disputan el diputado nacional Negri y el intendente capitalino Mestre; Baldassi suena como vice de Negri; mientras que Luis Juez ya anunció que competirá para volver a la Intendencia de Córdoba.

Mestre cuenta a su favor con el apoyo del aparato territorial del Foro de Intendentes Radicales (FIR), que gobierna 169 de los 427 municipios de la provincia. Tras el anuncio de Schiaretti de realizar las elecciones el 12 de mayo, Mestre pegó la elección municipal el mismo domingo; y lo acompañan medio centenar de intendentes radicales. El jueves, en una entrevista con la TV de Villa María, el intendente cordobés señaló que “Mario (Negri) es muy útil en Buenos Aires, por supuesto que no voy a decirle dónde tiene que estar; él es grande, soy muy respetuoso de él y me parece bien que cada uno pueda expresar sus anhelos”, destacando la labor de su correligionario en Diputados como uno de los sostenes parlamentarios de Macri.

Macri se siente muy cómodo con Negri y con Schiaretti como eventuales gobernadores

Pero también le apuntó con dureza: “Las veces que he hablado con él, le he dicho que nos deje una oportunidad a los que somos más jóvenes; a mí me lleva veinte años; y no estoy desde 1983 atado a un cargo público tratando de subsistir”.

Marcelo Cossar, secretario de Modernización de la Municipalidad de Córdoba y hombre de la mesa chica de Mestre le dijo aEl Destape: “El modelo de Unión por Córdoba está agotado. Córdoba ya lleva veinte años de gobiernos peronistas; y la gente, los cordobeses apuestan por la renovación, por la alternancia. Y el mejor representante de esa alternancia es Ramón Mestre”.

Sobre la interna de Cambiemos, le bajó el tono: “Tenemos dos candidatos a gobernador, Mestre y Negri. Antes estaba también Juez y decidió competir por la Intendencia. Mestre piensa en las elecciones del 12 de mayo, donde los cordobeses elegirán si quieren una renovación democrática o apoyar la reelección de Schiaretti. Un peldaño es la interna del 17 de marzo, estamos recorriendo la provincia para dirimir las candidaturas y posteriormente la gobernación. La UCR es un partido centenario, donde la democracia interna es un valor. Hoy el peronismo tiene a Schiaretti de candidato; pero si no hubiera fallecido (José) De la Sota; seguramente también habría habido internas; lo cuál es sano para el sistema democrático”.

En el búnker mestrista sostienen que “la fórmula más competitiva” para ganarle al peronismo cordobés es Mestre-Negri.

Por su parte, Mario Negri cuenta con el apoyo de Macri, quien no se expresó públicamente a favor del jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados; pero entre ambos el diálogo es frecuente. Los que conocen de cerca el universo amarillo, saben que Macri se siente muy cómodo con Negri y con Schiaretti como inquilinos del Centro Cívico, como se conoce a la casa de Gobierno cordobesa. Incluso, dentro de la mesa chica de Cambiemos a nivel nacional, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y el diputado Nicolás Massot alientan una alianza con el gobernador cordobés como parte de una futura pata peronista. En tanto que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, sostiene que “en Córdoba tiene que ganar Cambiemos”.

En el círculo íntimo del negrismo confiaron que “los dichos de Mestre en Villa María contra Negri dinamitaron el último puente que había, lo asesoraron mal”. Además aseguraron que el compañero de fórmula será el diputado nacional “La Coneja” Baldassi, el dirigente macrista con mayor consideración entre los cordobeses.

Para evitar que la sangre llegue al río, Macri envió al gobernador mendocino y presidente del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo para acercar posiciones entre Mestre y Negri, aunque se fue con los bolsillos vacíos.

Mestre y Negri están convencidos de que pese a que la popularidad de Macri cayó en picada en Córdoba, aún mantiene un piso del 45% y que la marca Cambiemos es más fuerte que Unión por Córdoba, el sello usado durante veinte años por Schiaretti y De la Sota.

El PRO, el otro jugador de Cambiemos, tiene su propia interna: el ex árbitro y diputado Baldassi es el hombre más conocido del macrismo cordobés y con mayor tracción de votos. En la misma línea de popularidad se ubica el ex golfista e intendente de Villa Allende, Eduardo “Gato” Romero y el viceintendente capitalino Felipe “Felo” Lábaque, presidente del exitoso club de básquet Atenas. Los tres se reivindican “amigos de Mauricio” y no responden a la estructura oficial del PRO de Córdoba que está dirigida por el diputado de Bahía Blanca, Massot, y donde abrevan la senadora Laura Rodríguez Machado y el diputado Javier Pretto, ambos de pasado en la UCeDe de Alvaro Alsogaray y socios entre 1998 y 2013 de Schiaretti y De la Sota.

Baldassi-Romero-Lábaque están a favor de enfrentar al peronismo cordobés, manteniendo la “pureza” de Cambiemos.

Por su parte, Luis Juez, quien trabaja bajo la órbita del ministro del Interior Rogelio Frigerio en el Instituto Nacional de Capacitación Política (INCaP), decidió volver a ser intendente, como lo hizo en 2015.

A menos de cuatro meses de las elecciones generales para gobernador, Schiaretti ve con regocijo la interna cambiemista y juega al misterio con su candidato a intendente capitalino, aunque las cartas están marcadas para el diputado y ex intendente de San Francisco, Martín Llaryora; pero esa es otra historia.