La Selección alemana rozó este sábado un desastre histórico pero acabó ganándole in extremis a Suecia por 2-1 gracias a un golazo de Toni Kross en el descuento, que evitó la eliminación precoz de la vigente campeona del mundo, pero que la dejó llena de dudas de cara a la última fecha de la fase de grupos.

El volante del Real Madrid clavó el balón en un ángulo del portero sueco cuando el vibrante partido disputado en Sochi se encaminaba hacia un empate que dejaba a Alemania al borde del abismo.

Suecia se había puesto en ventaja por intermedio de Ola Toivonen a los 32 minutos y Marco Reus a los 48 había empatado para la Mannschaft, que aún jugaría los últimos minutos con diez tras la expulsión de Jerome Boateng en el 82.

De la gloria al infierno a veces solo hay cuatro años, o dos partidos de Mundial, los que pasó Alemania de reinar en un Maracaná abierto únicamente para ellos a bordear el desastre en Sochi.

Tras haberle roto el corazón a Argentina y destrozado el orgullo a Brasil en 2014, a la Mannschaft le esperaba su propio infierno en el tórrido verano del sur de Rusia.

El descaro de México había desarmado a este poderoso equipo que llegaba a Rusia a igualar los cinco trofeos de Brasil, pero que rondó una debacle histórica. Nunca se había ido tan pronto de un Mundial Alemania desde el lejano 1938, cuando el mundo, el fútbol y la Copa eran otros.

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