Lula da Silvapodría ser liberado si el Supremo Tribunal Federal (STF) modifica esta semana la norma que autoriza a encarcelar a personas condenadas en segunda instancia y que aún disponen de recursos judiciales. El juez Marco Aurélio Mello anunció que en la reunión del máximo tribunal de este miércoles él pedirá incluir este tema en la agenda.

La jurisprudencia que autoriza el encarcelamiento después de la condena en segunda instancia fue adoptada en 2016.

Se trata de luna interpretación de la Constitución que autoriza a encarcelar a personas condenadas en segunda instancia pero que aún no tienen la sentencia firme y pueden seguir apelando.

Si se modifica, todos los condenados en segunda instancia -tienen aún posibilidades de apelar su fallo- actualmente detenidos deberían beneficiarse de la medida e ir a esperar en sus casas el resultado de sus apelaciones ante el STF (la Cámara de Casación Penal brasileña) o el STJ (la Corte Suprema).

A menos que se haya decretado contra ellos la prisión preventiva por su peligrosidad, por riesgo de fuga o por interferir en los procesos.

"En Brasil todo es posible, así que puede pasar una semana en la cárcel y que, por ejemplo, un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) le mande después a prisión domiciliaria", afirmó Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getúlio Vargas.