El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, dejó mal parado a Cambiemos por la Superfinal y lanzó una escandalosa frase a tres días del G20, luego de que el propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, deslizara que era posible jugar los partidos con hinchas de ambos equipos.

"No están dadas las condiciones para jugar en Argentina", dijo sobre el superclásico en una conferencia de prensa en Paraguay.

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Hace un mes, ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había dicho: "Si tenemos G20, ¿cómo no vamos a tener un Boca-River?"

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Sin embargo, la contradijo el presidente de la Conmebol en medio del escándalo por las piedras al micro de Boca.

Domínguez explicó: "Tenemos la obligación de reprogramar el partido sujeto a lo que resuelva la Comisión Disciplinaria. No están dadas las condiciones para que el partido se pueda jugar en la Argentina. Las decisiones de la organización las toma la Conmebol y se comunicarán en tiempo y forma".

Inclusive, todo comenzó cuando a principio de mes, el presidente Mauricio Macri hizo pública su intención de que los dos partidos se disputasen con hinchas visitantes. "Es una oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando", escribió en Twitter 2 de noviembre.

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Esto generó una insólita interna a cielo abierto con la Ciudad, ya que el ahora ex ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, salió a desmentirlo públicamente y advertía que la Capital no estaba en condiciones de realizar semejantes operativos. El final de la historia es conocida: un partido suspendido, jugadores agredidos y la incapacidad del Gobierno para garantizar seguridad quedó totalmente al descubierto, a solo dos días de la realización de la cumbre del G20.