La buena relación entre Cambiemos y un sector del sindicalismo justifica la pasividad de la CGT contra el ajuste. De hecho, uno de los líderes de la central obrera y titular del gremio de estaciones de servicio, Carlos Acuña, se verá beneficiado por un nuevo impuesto que tendrán que pagar las petroleras y que se traducirá en un nuevo aumento en el precio de las naftas.

La Cámara de Diputados bonaerense aprobó un proyecto de ley que obliga a las petroleras a pagar un nuevo gravamen: las empresas y comercializadores mayoristas abonarán un porcentaje de su facturación total de ventas a las estaciones de servicio.

De esta manera, se creará un fondo para, según el proyecto, "estudiar y mejorar las condiciones de seguridad de los trabajadores en todo el proceso de comercialización de hidrocarburos". Ese fondo será girado directamente al Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Garajes, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de autos (SOESGYPE), cuyo titular es Acuña.

El fondo estará integrado por un aporte obligatorio del 0,25% sobre el total facturado por las empresas petroleras y comercializadores mayoristas a los minoristas, en concepto de venta de naftas.

Según cálculos estimativos sobre la cantidad de metros cúbicos vendidos, en 2017 se facturaron 153.000 millones de pesos. Con la alícuota prevista, el gremio de Acuña se haría con más de 382 millones de pesos al año.

Acuña tiene buena sintonía con el gobierno de Mauricio Macri: de hecho fue uno de los principales impulsores del rechazo al paro nacional a cambio de un bono de 5 mil pesos.