El dólar se disparó cerca de los $ 40 en lo que parecía una opulenta señal del mercado. Sin embargo, la escalada se dio con volúmenes minúsculos operados, lo que pudo haber sido controlado fácilmente con una intervención del Banco Central, pero su mandamás, Luis Caputo, decidió mantenerse al margen y ver los precios subir en la pizarra. La devaluación beneficia al Gobierno porque permite licuar su deuda en moneda extranjera, aunque le da el golpe de gracia que le faltaba a la economía real.

La primera operación en el mercado mayorista fue por menos de U$S 10 millones, lo que llevó la cotización desde los $ 34 a los $ 35,50 y poco después a los $ 39.

La autoridad monetaria repitió las medidas que Federico Sturzenegger había utilizado para calmar temporalmente a la plaza, pero que no sirvieron a mediano plazo. Antes de las 11 anunció el aumento de la tasa de interés de referencia al 60%, con la promesa de mantenerla al menos hasta diciembre, pero también el alza de los encajes para los depósitos en pesos en cinco puntos porcentuales.

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Esto calmó la fiebre verde, que recortó su precio a $ 36, pero que pocos minutos después retomó su senda alcista y volvió a los $ 40 a las 12 del mediodía, con solamente U$S 65 millones operados en el MAE (mercado abierto electrónico). La escalada, entonces, pudo haber sido frenada con una mínima intervención de Caputo y su vice, Gustavo Cañonero, que eligieron mantenerse al margen y ver cómo el poder adquisitivo se desploma. Las operaciones que el miércoles coronaron la corrida cambiaria totalizaron U$S 700 millones, una cifra similar a la del martes.

La devaluación ayuda al Gobierno a licuar su deuda en pesos, principalmente de los títulos públicos que vencen en lo que queda del año. Entre bonos soberanos y Letras del Tesoro los vencimientos entre septiembre y marzo del año próximo acumulan U$S 55.715 millones al tipo de cambio del martes, de acuerdo al cálculo de Ficonomics en su último informe a los inversores. La cifra ya es menor con la disparada del dólar de hoy. No obstante, esta política de inacción destruye a la alicaída industria y a los salarios. El director de la consultora esgrimió que “profundizará la crisis en la economía real”.

Con las operaciones de dólar futuro, el BCRA perdió U$S 12.000 millones entre mayo y junio, como reveló El Destape. El rojo será aún mayor en julio y agosto con la convalidación de estas cotizaciones. Ante esto, la autoridad monetaria subió los encajes con la esperanza de reabsorber parte del pago que tendrá que realizar con los vencimientos de los contratos de fin de mes.

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