Ante la fuerte crisis económica que golpea al empleo, desde el Gobierno sostuvieron que para reducir la pobreza es necesario abrir 300.000 nuevas pymes en todo el país. Sin embargo, desde la asunción de Mauricio Macri, la pequeña y mediana empresa sufrió casi 9.500 cierres.

El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa de la Nación, Mariano Mayer, consideró que "la única forma de bajar la pobreza es generar empleo en el sector privado", y remarcó que para ello "se necesitan 300.000 nuevas pymes en todo el país". A pesar de estas declaraciones, la realidad marcó un rumbo muy distinto a lo que el Gobierno supuestamente pretende.

De acuerdo a estadísticas del Centro de Economía Política Argentina, entre diciembre de 2015 y julio de 2018 se cerraron 9.447 pymes. Solo en septiembre de este año, se estima que el sector habrá registrado alrededor de 820 despidos.

"Las pymes representan un rol fundamental porque son la principales creadoras de empleo, y de empleo nuevo. No solo es importante que las pymes existentes crezcan, sino que necesitamos más pymes", enfatizó Mayer. En ese sentido, el funcionario subrayó que "el financiamiento también es una cuenta pendiente gigante, no sólo porque acceden pocas pymes, sino porque el sistema financiero es chico”.

La crisis de financiamiento también fue una de las grandes impericias del Gobierno, particularmente por el otorgamiento de los Repro (Programa de Recuperación Productiva), un programa que brinda a los trabajadores de las empresas en crisis una suma fija mensual remunerativa de hasta un monto equivalente al salario mínimo, vital y móvil.

En 2015 el monto total alcanzado por el otorgamiento de repro fue de $ 1.174 millones, en 2016 de $ 359 millones, en 2017 $ 902 millones y en lo que va de 2018 la suma apenas llegó a los $ 65 millones.

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