La quita de las retenciones al campo representa un verdadero dolor de cabeza para el Gobierno. Hay dos bandos que insisten a favor y en contra de agregarle el impuesto al Campo.

Según asegura Liliana Franco en Ámbito.com, el Gobierno está tratando de convencer a los dirigentes del campo de que ellos mismos sean los que se ofrezcan a prescindir de la rebaja a los gravámenes a la exportación soja "como un aporte del campo a la difícil situación por la que atraviesa el país".

Macri está en una encrucijada: el no quiere retenciones pero necesita el dinero y, para colmo, Elisa Carrió aseguró en la Bolsa de Comercio de Rosario que habló con él y "las retenciones no se tocan".

El problema viene desde el área económica del Gabinete. Ellos notan que el campo se benefició por la devaluación y lo mínimo que podrían hacer hacer un esfuerzo como el resto de los sectores, "desde la política hasta los trabajadores".

El viernes pasado se reunieron las entidades que conforman la Mesa de Enlace y dieron a conocer un documento que solicita una audiencia urgente con el presidente Macri. Según dejaron ver, es por "la grave situación" que vive el sector agropecuario tras las sequías y posteriores inundaciones. Obviamente, entre los temas centrales estarán las retenciones.

Uno de los últimos en hablar desde el sector del Campo fue el titular de CRA, Dardo Chiesa, que ayer resaltó que el sector no aceptará "ningún tipo de variación" del esquema actual.

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