El gobierno de Santa Fe, hoy por hoy gobernado por el socialista Miguel Lifschitz, dispuso la convocatoria a una consulta popular para el próximo 16 de junio, en consonancia con los comicios generales de la provincia, con el propósito de que la ciudadanía provincial se pronuncie sobre la necesidad de reformar la constitución del distrito.

Lifschitz oficializó mediante el decreto Nº 4208 en el que se habilitó la posibilidad de que el electorado provincial manifieste voluntariamente su opinión no vinculante respecto de la alternativa de reforma de la Carta Magna santafesina durante el período de gobierno 2019/2023.

Según la medida, con ese propósito la ciudadanía deberá responder de forma negativa o afirmativa sobre la necesidad de reformar la Constitución provincial, opción que se hará efectiva mediante el agregado de una nueva boleta única separada que contenga de forma clara dicha alternativa.

La consulta se efectuará el 16 de junio, en paralelo a los comicios en los que se elegirán gobernador y vice, intendentes y legisladores provinciales.

La reforma de la Constitución de Santa Fe constituye un viejo anhelo de la dirigencia política de la provincia, ya que el texto actual impide la reelección del gobernador.

Otras de las modificaciones que se pretenden son:

El reconocimiento de la autonomía de los municipios,

La extensión de los mandatos de los presidentes comunales de dos a cuatro años,

La elección de los diputados provinciales por el sistema d'Hondt,

La paridad de género para las listas,

Cambios en el funcionamiento del Consejo de la Magistratura,

La incorporación del referéndum y el plebiscito.

Críticas

Si bien hay consenso sobre posibles cambios, le critican al gobernador Lifschitz un interés reeleccionista (sólo Santa Fe y Mendoza no tienen reelección) y argumentan que no es un momento propicio para embarcarse en tamaña empresa.

Tanto el radical José Corral como el peronista Omar Perotti, dos de los posibles candidatos a gobernador, se oponen a la reforma. Para Corral no es "oportuna" en tiempos de inseguridad y suba de tarifas. "No hay urgencia", le dijo al propio Lifschitz en varios encuentros y, aunque se define reformista, plantea otro momento y otras modificaciones.