Los dos primeros civiles condenados por complicidad con la dictadura fueron vistos arriba de un micro, de viaje. Los hermanos Julio y Emilio Méndez cumplían domiciliaria por haber prestado su quinta para que funcione un centro de tortura durante el golpe cívico-militar.

En la "quinta de los Méndez" estuvo detenido y fue asesinado el abogado laboralista Carlos Moreno, quien defendía a trabajadores de Loma Negra, empresa en manos de Amalia Lacroze de Fortabat.

Los hermanos Méndez recibieron una condena en 2012, inédita hasta ese momento para civiles. En el juicio por la desaparición, tortura y asesinato de Moreno compartieron el banquillo con los coroneles retirados Julio Tommasi y Roque Pappalardo y al suboficial José Luis Ojeda.

Un año después, al cumplir los 70 años, Julio Méndez pidió la prisión domiciliaria por problemas de salud. La periodista Ivy Cángaro contó en AM 1140 que el 1 de marzo se lo cruzó en un viaje en ómnibus de Buenos Aires a Tandil.

"La verdad fue muy desagradable. Uno no espera tener esas compañías en varias horas de viaje. La cosa fue muy de casualidad para mí porque podría haberme pasado inadvertido como al resto del pasaje", explicó. Describió que tenía una "actitud de desdén, de soberbia, de estar lejos de todo el mundo y estar sentado incluso en un banco que era el único más alto, como mirándonos de arriba al resto". "Ante la duda, le saqué fotos", aclaró.

Luego de recurrir a la Justicia, le confirmaron que “efectivamente se trataba de Julio Méndez, que estaba acompañado de su esposa y de otro militar, aparentemente de su amistad, que suele acompañarlo en su prisión domiciliaria".

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