Tras la victoria presidencial de Jair Bolsonaro, el FMI presionó a Brasil para que el país vecino realice una reforma jubilatoria. El organismo internacional argumentó que el déficit fiscal es uno de los principales problemas de la principal economía de la región.

"Por ahora, lo que hemos escuchado de reformas van en la dirección adecuada", apuntó Krishna Srnivasan, director adjunto del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, luego de presentar el informe regional sobre Latinoamérica en el centro de estudios Diálogo Interamericano. La elección de Paulo Guedes como futuro "superministro de economía", ya que se hará cargo de las carteras de Hacienda, Planificación y Desarrollo e Industria, cayó bien en las autoridades del Fondo.

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Con una formación monetarista, Guedes ha mencionado en múltiples oportunidades que la medida más importante de su gestión será realizar una profunda reforma previsional para pasar a un régimen de capitalización, justamente el único de los grandes proyectos de Temer que no logró aprobarse en el Congreso.

Al mismo tiempo, el referente económico de Bolsonaro propone un gran proceso de privatización de empresas estatales y una reforma tributaria que simplifique el sistema actual al cobrar un único impuesto federal. De esta manera, la recomendación de la institución comandada por Christine Lagarde se sumó al compromiso establecido en la letra chica del acuerdo con Argentina, donde detalló la necesidad de aprobar una reforma previsional en 2019.

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