En un contexto en el que un gobierno antiperonista como el que encabeza Mauricio Macri apoya la intervención política de Estados Unidos en Venezuela, la figura del radical Raúl Alfonsín vuelve a engrandecerse.

El 21 de marzo de 1985, dos años después de la vuelta de la democracia, ex presidente Raúl Alfonsín aleccionó sobre la democracia de los pueblos en el Congreso de los Estados Unidos.

"Los que ayudan a nuestros enemigos son nuestros enemigos", dijo el presidente norteamerica Ronald Reagan, en alusión indirecta a Alfonsín, y en obvia referencia a la situación de países considerados "amenazas a la seguridad" de Washington, entre ellos Nicaragua.

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Por su parte, Alfonsín aleccionó duramente al norteamericano, al enfatizar su rechazo por las soluciones militares a los problemas políticos y recordándole la vigencia en el derecho internacional del principio de no-intervención.

"Al lado de la esperanza está el temor de América Latina. El temor que nace de comprender que hay expectativas insatisfechas en los pueblos. Las democracias han heredado cargas muy pesadas en el orden económico. Una deuda que en mi país llega a los 50.000 millones de dólares y en América latina en su conjunto está en alrededor de 400.000 millones de dólares", dijo Alfonsín frente a Reagan.

Y subrayó: "Esto conspira contra la posibilidad de desarrollo, crecimiento y justicia. Esta es, sin duda, una de las grandes diferencias entre nuestros dos países; nosotros apoyamos la filosofía que usted ha señalado, la filosofía de la democracia, la libertad y el Estado de derecho que nos iguala".

En ese sentido, sostuvo que "el hombre" para "ser respetado cabalmente en su dignidad de hombre, no solamente tiene que tener la posibilidad de ejercer sus derechos y prerrogativas individuales, sino que debe tener la posibilidad de vivir una vida decorosa y digna. Por eso es que en toda América latina estamos dispuestos a gobernar con la austeridad que demanda la hora y hacer los ajustes necesarios para superar los escollos de la economía".