El debate por el derecho al aborto es el gran tema para la sociedad argentina en este año. La media sanción en Diputados generó festejos populares en todo el país, pero para que sea ley falta todavía el paso por el Senadoy los pronósticos anuncian una votación ajustada. El próximo día miércoles 8 de agosto viviremos una nueva jornada histórica para los derechos de las mujeres y un paso escénicas hacia la equidad efectiva entre hombres y mujeres. Ahora bien, corremos un riesgo, el peor escenario es el rechazo, que impediría su tratamiento en lo que queda del año.

El esperado miércoles 8 de agosto está cada minuto más cerca y las definiciones comienzan a cobrar nitidez: en la última semana, han decidido su voto senadores y senadoras clave y se llevó a cabo, con mucha polémica, la reunión de la comisión conjunta encargada de emitir el dictamen. La sesión comenzará retomando la discusión de esa reunión de comisiones y acerca de la validez del dictamen emitido. Según distintas interpretaciones del reglamento, se puede considerar, o no, que se alcanzó el número de firmas necesarias para agregar las modificaciones exigidas por ciertos senadores. Esto es determinante, porque esos cambios fueron lo que habilitaron la negociación por el voto afirmativo de legisladores que no estaban convencidos. Desde el sector que se opone a la ley, exigen una interpretación más estricta, que desconocería ese dictamen y, al no haber otro, las modificaciones deberían ser votadas sobre tablas, es decir, reuniendo dos tercios de los votos.

Estas discusiones, que parecen reglamentarias y de mera técnica parlamentaria, son en realidad pura política. Un conocedor de esos códigos es justamente el senador Pichetto, quien aparece, sorpresivamente, como ferviente defensor del derecho al aborto, intentando convencer a propios y extraños. En los últimos días logró el voto afirmativo de un hombre fuerte del PRO, el misionero Schiavoni; también con el chaqueño Aguilar (quien es muy cercano al “Coqui” Capitanich, que públicamente que defiende “las dos vidas”) y el neuquino Pereyra. Sin embargo, han anunciado su voto en contra el salteño Romero y con él ya son 5 las provincias que aportan con unanimidad los votos negativos de sus tres senadores: Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Jujuy y San Juan.

Así las cosas, siguen sin pronunciarse el ex gobernador tucumano Alperovich y el santafesino Perotti, que quiere ser candidato en su provincia el próximo año y esta votación será determinante en su futuro político. De hecho, esta semana hubo un twittazo exigiéndole #PerottiVotaAFavor. Santa Fe es una de las provincias con mayor aceptación del derecho al aborto, con políticas públicas avanzadas del gobierno provincial, a pesar de tener una fuerte tradición católica. La opinión pública es fundamental y algo que los legisladores consultan de forma constante. Igual que en Diputados, en el Senado se podrá ver que quiénes quieren ser candidatos el próximo año votarán a favor de la ley porque ven que es un tema que llegó para quedarse.

En Cambiemos, sí miran con preocupación las encuestas. Sucede que muchos de sus miembros y aliados intentaron ver en la media sanción un éxito del gobierno, al permitir un debate institucional, antes obstruido. Sin embargo, ésa sería también una debilidad: quienes votaron una derecha “moderna y democrática” se sienten ahora traicionados por el avance de algo que detestan, como es la liberación femenina. Estos sectores van por más y reclaman un veto presidencial y no entienden que no se eche mano de esta herramienta constitucional, ya usada por Macri para permitir el blanqueo de su familia o para habilitar el tarifazo. Otra opción, muy posible, es que sea la vicepresidenta Gabriela Michetti la Julio Cobos que desempate e impida que el aborto sea ley. Un veto presidencial o un voto “no positivo” serían muy caros en las encuestas, que ya vienen en caída constante.

Será esencial que el próximo miércoles seamos 2 millones en las calles de la Ciudad de Buenos Aires y muchas más en el interior del país para que senadores y senadoras nos escuchen y hagan efectivo un derecho conquistado: el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Las mujeres reclamamos la soberanía sobre nuestros cuerpos, nuestro futuro, solo siendo libres podremos ser iguales.