La actriz Inés Estévez compartió a través de sus redes sociales un crudo relato de su experiencia por dos abortos clandestinos. La artista lo publicó horas antes de que se votara en el Senado el proyecto por la legalización del aborto.

"Invito a la hipocresía social, a la intolerancia, a la Iglesia, al estado y al Honorable Senado de la Nación a leer este testimonio. No hay autocompasión aquí, sino una versión dolorosa de una realidad irrefutable y triste. No condenen lo que ustedes mismos abandonan" comenzó el descargo con un mensaje a la dirigencia política.

"La primera vez tenía 19 años. Había tenido que vivir en la calle unos meses... Un día las nauseas me hicieron saber que estaba embarazada. Dudaba, porque había menstruado. Usaba diafragma", explicó la actriz sobre el primer aborto que transitó.

En otro fragmento, relató cómo se llevó a cabo su primer aborto: "Me dijo que me desvistiera de la cintura para abajo y abriera las piernas. Obedecí tragando lágrimas y temblando de terror, me metió algo frío en la vagina, se sentía cómo escarbaba. La escuché decir "esto está agarrado como qué", pensé que "como qué" era una expresión tan de mi infancia mientras sentía que de un golpe la sangre de la parte inferior se me iba del cuerpo junto al tirón. Creí que me estaba muriendo porque el mareo me dejó viendo negro, se me durmieron las extremidades y toda la cabeza, la presión bajó a decibeles inimaginables y me desvanecía".

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"Sangré 15 días copiosamente durante los cuales volví a trabajar en silencio y un estado de fragilidad general apabullante, había adelgazado y no tenía recursos para alimentarme bien", concluyó el relato sobre su primra experiencia con la interrupción del embarazo.

En otra parte de su extensa carta, Estévez relató su segundo aborto, efectuado a las 22: "La relación en la quedé embarazada no fue consentida. Era difícil negársele a un hombre violento. Eso me decidió a huir".

"Fuimos a una casa horrenda en el conurbano. Nos pidieron el dinero ni bien entramos. Estaba sucio y oscuro, había una chica esperando sola y otra saliendo, también sola, con el semblante de color gris y algo vacilante. Le abrieron la puerta y la vi irse así a la calle", relato.

Y concluyó: "Esta vez fue por aspersión. Sentí lo mismo pero no tan fuerte. Y al menos estaba acompañada por otra mujer en la misma instancia. Tuve que guarecerme en su casa meses. No tuve tiempo de seguir llorando los dolores de todo tipo que se me agolpaban porque estaba ocupada protegiéndome de la amenaza de ese ex novio, a quien le dejé una carta explicativa junto con mi departamento, mi gata y mis pertenencias, no sé cómo lograba aparecerse en las locaciones en las que me citaban, en la puerta del lugar donde ensayaba, en un trabajo que casi pierdo porque llegaba y lo veía a lo lejos apostado en el umbral y tenía que seguir de largo".

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