Roberto Navarro, Víctor Hugo y el primer debate presidencial Suscribite

X
El programa de ajuste griego que el Fondo Monetario Internacional (FMI) elaboró en 2010 es un documento que vuelve a resultar interesante en el contexto de la nueva explosión de la crisis. En las 144 páginas en las que se detalló el llamado acuerdo stand-by se hicieron proyecciones de los resultados que el Fondo esperaba de las políticas económicas recomendadas, pero 5 años después se puede comprobar que el modelo se ubicó muy por debajo de lo dicho en la letra escrita.

"Si bien el producto a corto plazo necesariamente se contraerá a medida que avance el ajuste de la economía, las reformas estructurales contribuirán a restablecer la competitividad externa y, conjuntamente con el mejoramiento de la confianza del mercado, encauzarán la economía por el camino de la recuperación", decía el FMI en ese momento. El movimiento del producto - y su impacto sobre el desempleo - no tuvo el rebote inmediato que se esperaba, sino que se mantuvo en desplazamientos negativos hasta 2014 :

Embed

Ahora el Fondo pide una profundización del ajuste y especifica que no se debe realizar sólo a través de la suba de impuestos. Entre sus exigencias se ubican un recorte del gasto social y una mayor liberalización del mercado laboral, cuestiones que el gobierno griego resiste con la contrapropuesta de renegociar la deuda (que se ubica en un 180% del PBI) a pesar de la negativa de Alemania.

Dominique Strauss-Kahn, director generente del FMI cuando se firmó el acuerdo en 2010, había dicho que el plan diseñado era "alcanzable, creíble y bien equilibrado desde el punto de vista económico y social", razón por la que iba a llevar a la recuperación del "crecimiento, el empleo y los mejores niveles de vida". Los números no se movieron en la dirección que los economistas del Fondo tenían en mente.

El economista Paul Krugman, que recomendó a los griegos votar "no" en el referéndum sobre el plan de rescate y prepararse para un hipotética salida del euro, marcó la contradicción del FMI. "La supuesta razón para el rechazo de una repuesta basada en impuestos es que va a lastimar el crecimiento. La obvia respuesta es, ¿nos están cargando? ¿Las personas que fallaron a la hora de ver el daño que iba a hacer la austeridad ahora están sermonenado al resto sobre el recimiento?", subrayó en su blog del New York Times.