En días, los dos líderes de la CGT cambiaron de postura y pasaron de un casi seguro paro de 36 horas a la suspensión de la medida de fuerza, tras acordar un bono de hasta $5000 en dos tramos, a pagarse en noviembre y enero del año que viene.

El cambio de postura quedó reflejado en declaraciones mediáticas del dúo que conduce la central obrera. Hace días, en declaraciones a El Destape Radio, Carlos Acuña aseguró que "está todo en pie", en referencia a la anunciada medida de fuerza de 36 horas propuesta para noviembre, ya que "si no hay respuesta, hay paro".

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En esa línea, aseguró que el movimiento obrero le reclama al Gobierno la existencia de una "paritaria libre, un aumento de emergencia urgente para jubilados que tienen la mínima, un DNU que permita que frenen despidos y suspensiones de acá a marzo del año que viene".

Su par, Daer, fue en el mismo sentido. Pidió cesar con la desocupación, "cuidar el empleo, proteger el empleo, el funcionamiento de la economía, sosteniendo un nivel de salarios que haga posible que la rueda económica no se vuelque y atendiendo a los más vulnerables y a los jubilados".

En ese contexto, planteó el gremialista hace días, el Gobierno perdió "la sensibilidad social que debe tener quien gobierna" por "lo único que nos queda por delante es una acción directa" con la ciudad "desierta un día de paro".

Esta postura cambió en las últimas horas. Este martes, el binomio anunció el acuerdo de un bono de hasta $5000 en dos tramos. Según Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, ese plus "va a haber una obligatoriedad pero con marco flexible".

Después del acuerdo, Daer confirmó hoy en radio Mitre que "seguramente no habrá medida de fuerza".

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