El Banco Central estableció la vuelta de los encajes decrecientes para los fondos que las entidades financieras deben mantener inmovilizados, con el fin de desalentar el ingreso de capitales especulativos de corto plazo.

La medida había sido implementada por el gobierno de Néstor Kirchner, durante la gestión de Roberto Lavagna en Economía, pero fue dejada de lado en 2016 por la gestión de Mauricio Macri y Federico Sturzenegger en el Banco Central, ya que argumentaban que así se desalentaban las inversiones.

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Ahora, y tras una corrida cambiaria que le costó al país casi 30 mil millones de dólares de reservas, el Gobierno deshace sus pasos y vuelve a aplicar la medida, agobiado por la emergencia.

Según la Comunicación "A" 6595, que la autoridad monetaria remitió este viernes a los bancos, los encajes arrancan en 23% para ingresos de hasta 29 días; 17% para los que se mantengan hasta 59 días; 11% para los capitales que permanezcan en el país al menos tres meses y cero para los que superen el año.

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El encaje bancario es una porción de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados para hacer frente a retiros de efectivo por parte del público.

Con esta medida, el organismo que conduce Guido Sandleris busca desalentar los giros que algunos bancos extranjeros vienen realizando a sus casas matrices para apostar a las altas tasas de interés vía la compra de Letras de Liquidez (Leliq) o Letras Capitalizables (Lecap), publicó este viernes el sitio lanacion.com.

Así, se intentará desincentivar la "bicicleta financiera" que es impulsada básicamente por tres bancos extranjeros.

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