Parece una obviedad, pero no lo es. Seguramente la mayoría de la población -si se la consultara- no diría que el arte que se lleva a cabo en la calle sea una manifestación delictiva. ¿Quién no se paró alguna vez a escuchar, en medio de la vorágine del día, un poco de música en la calle? ¿Quién no fue a la plaza y se quedó un rato mirando alguna obra de títeres u otro evento artístico “a la gorra”? ¿Cuántas veces hemos presenciado el enorme talento de muchos artistas que transitan de vagón en vagón en los subtes o en las calles mismas, disfrutando y haciendo disfrutar de su arte?

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Sin embargo, por estos días se está tratando en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires un proyecto del ejecutivo de modificación del Código Contravencional que de prosperar el arte callejero se puede transformar en delito. En sus artículos décimo y décimo primero del proyecto en cuestión, se hace referencia a las denuncias por “ruidos molestos” en la vía pública con la correspondiente sanción de 2 a 10 días de trabajo de utilidad pública, multa de cuatrocientos a dos mil pesos o arresto de 1 a 5 días. Denuncias qué -y este es uno de los datos salientes- podrían hacerse de manera anónima.

Esto y entregarle un cheque en blanco a la Policía de la Ciudad -esa misma policía que hoy hostiga permanentemente a los artistas callejeros y que apalea brutalmente a senegaleses y “manteros” en general- es prácticamente lo mismo. Si es “anónima” ¿de qué forma se puede comprobar que realmente exista una denuncia detrás de algún tipo de accionar represivo? Estos artículos además no se circunscriben al arte callejero, sino que también habilita la posibilidad de sancionar centros culturales bajo la misma justificación de “haber recibido” una denuncia anónima por “ruidos molestos”.

Por eso mismo desde hace varios días diferentes organizaciones que nuclean a los y las artistas callejeros, pero también independientes, vienen luchando y movilizándose para que este proyecto no prospere. Y nosotros, desde Autodeterminación y Libertad, venimos acompañando esta lucha dentro y fuera de la Legislatura.

Venimos acompañando esta lucha porque nos parece que este proyecto ataca derechos democráticos elementales. Venimos acompañando esta lucha porque nos parece repudiable que este gobierno, de funcionarios con cuentas off shore y paraísos fiscales, que le ha entregado a los grandes saqueadores del país decenas de miles de millones de dólares que son de todo el pueblo y que representa un verdadero robo sistemático y organizado desde el poder político y económico, al mismo tiempo catalogue de delincuente a un o una artista por estar en la calle o en la vía pública.

Venimos acompañando esta lucha no solo en defensa del arte callejero sino porque además este proyecto también apunta a sancionar, incluso con días de arresto, a quienes se ganan la vida limpiando vidrios en la vía pública o a los que brindan servicios de estacionamiento “sin autorización legal” –los llamados “trapitos”– que, si bien en algunos casos se encuentran organizados de manera mafiosa junto con la policía misma, en muchísimos otros casos representa una actividad indispensable para todo un universo de mujeres y hombres que, expulsados del sistema, se ganan la vida diariamente como pueden y que, de aprobarse este proyecto, tendrán que llevarla a cabo en un terreno muchísimo más hostil.

Venimos acompañando esta lucha porque rechazamos que se termine homologando el arte de la calle a un “ruido molesto”. En fin, venimos acompañando esta lucha porque tenemos la firme convicción que el arte callejero… no es delito.

*Fernando Vilardo es Diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por Autodeterminación y Libertad