El partido entre Villa Dálmine e Instituto por la Primera B Nacional terminó en un verdadero escándalo luego de que el árbitro del encuentro, Julio Barraza, terminó el partido en medio de una clara chance para el 'Viola'.

Tumultos, empujones, Barraza retrocediendo sobre sus pasos, insultos, fueron algunos de los componentes del bochornoso final del empate entre Dálmine y la 'Gloria' (1-1), en Córdoba.

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El partido se cerraba cuando una rápida salida de la visita dejó a dos atacantes contra un solo defensor en la mitad de la cancha, pero la contundente oportunidad de gol fue anulada por el juez del juego, que pitó el final del partido.

El pitazo final provocó la avalancha de los jugadores Violetas contra el árbitro, que comenzó a alejarse mientras era increpado por los futbolistas. Un escándalo total.

La Policía debió intervenir para terminar con el tumulto, pero la bronca de los jugadores de Dálmine seguía latente. Es que una victoria hubiera dejado al equipo como único puntero de la B Nacional. Ahora, el 'Viola' comparte el puesto con Atlético Rafaela.

Si bien los árbitros suelen concluir los partidos en jugadas sin trascendencia, Barraza tiene dos argumentos a su favor para explicar el abrupto final del partido: Los cuatro minutos que adicionó ya se habían cumplido, no obstante, la potestad de finalizar el cotejo es siempre del juez y lo puede hacer en cualquier momento (incluso sin anunciar los minutos extra que dará).