La participación de marcas chinas en el mercado automotor argentino dejó de ser un dato marginal para casi triplicarse en menos de diez años. El proceso no es lineal ni homogéneo, pero muestra una tendencia clara: más marcas, más modelos, mayor presencia en segmentos de volumen y un marco normativo que facilitó el ingreso, según detalló el informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara). El punto de partida fue durante el macrismo, en 2015, cuando se habilitó una apertura más amplia de importaciones.
En 2015, la presencia china era limitada y concentrada. Chery explicaba casi la totalidad de las ventas del origen chino, con 4.872 unidades patentadas y una participación de 0,8%. El resto de las marcas tenía registros testimoniales: Lifan, por ejemplo, patentó apenas tres unidades en todo el año. El mercado argentino seguía estructurado alrededor de terminales históricas, producción regional y un esquema de oferta relativamente estable. El 2025 finalizó con más de veinte marcas operando y una participación que supera el 2,2% del mercado total.
El año pasado cerró con 23 marcas chinas operando en el país, con ventas todavía atomizadas pero con una presencia agregada del 2,2% del mercado, informó Acara. El dato relevante no es solo el porcentaje, sino la dinámica: las marcas chinas pasaron de ser una excepción a constituir un bloque que crece en cantidad de jugadores, en diversidad de modelos y en segmentos estratégicos. En 2025 acumularon más de 12.000 unidades patentadas, un volumen casi cuatro veces superior al de 2024.
El crecimiento se apoya en trayectorias concretas. BAIC pasó de 185 unidades en 2021 a más de 4.500 en 2025. HAVAL avanzó de 280 a más de 2.600 en el mismo período. JAC multiplicó sus ventas desde 124 unidades a más de 780. BYD, que inició operaciones en 2025, superó las 670 unidades en su primer año. Estos números muestran un cambio de escala que no se explica solo por el “efecto base”, sino por procesos de maduración comercial, ampliación de red y consolidación de oferta.
MÁS INFO
Los chinos se agrandan
A diferencia de la primera etapa, centrada en vehículos de bajo volumen, el crecimiento reciente se concentra en SUVs y pick-ups, los segmentos de mayor demanda del mercado argentino. Modelos como los SUVs de HAVAL o JETOUR, y las pick-ups GWM Poer, JAC T8/T9 y Maxus T90, marcan una estrategia de inserción directa en el núcleo del negocio automotor.
Esta expansión de autos chinos se explica por los cambios en el marco regulatorio; por ejemplo, la eliminación de barreras arancelarias para vehículos electrificados funcionó como un canal de ingreso. El decreto 49/2025 estableció un régimen de Derecho de Importación Extrazona del 0% para vehículos eléctricos e híbridos de hasta 16.000 dólares FOB, con un cupo anual de 50.000 unidades. En la práctica, este esquema se ajusta al posicionamiento de costos y al portafolio de fabricantes chinos, que concentran su oferta electrificada en ese rango de precios. El resultado fue una aceleración del ingreso, incluso cuando la adopción masiva de la electromovilidad todavía avanza de manera gradual.
A nivel nacional, la participación es del 2,2%, pero en provincias como Tierra del Fuego alcanza el 7%, aunque con bajo volumen. En distritos con mayor mercado, como la Ciudad de Buenos Aires, San Juan, Tucumán y Entre Ríos, la participación supera el 3%. Esto sugiere que la penetración no responde solo a precios, sino también a estrategias comerciales focalizadas y a la aceptación en plazas con alto dinamismo.
El aumento de la oferta importada tensiona a una industria local con niveles de producción limitados y alta dependencia del mercado interno. La expansión china se apoya en reglas que reducen costos de entrada, mientras la producción nacional enfrenta restricciones macroeconómicas, de escala y de acceso a tecnología. La discusión no es solo comercial, sino productiva y de largo plazo.
"Hacia adelante, la proyección 2026–2030 anticipa una mayor consolidación, con nuevas inversiones en la región, especialmente en Brasil, y una ampliación de redes comerciales en Argentina", agregó el documento de Acara. La llegada de versiones electrificadas de pick-ups y modelos de mayor contenido tecnológico podría profundizar la competencia. Lo que comenzó en 2015 como un ingreso marginal hoy configura un actor que, aunque sin dominar el mercado, ya incide en su configuración.
