Paz social y estabilidad macroeconómica

Evitar desbordes sociales y contener el dólar asoman como los verdaderos objetivos de política económica para el presente año.   

19 de julio, 2021 | 07.35

Restricción externa. Crecimiento o desarrollo industrial. Sustitución de Importaciones. Burguesía nacional. Redistribución del Ingreso. Consumo interno. Ciencia y Tecnología. Desendeudamiento. Limitaciones al monocultivo. Estos fueron solo algunos de los debates económicos ocurridos al calor del kirchnerismo, y que, macrismo y pandemia mediante, parecen haber sido en gran parte archivados para focalizarse en otros de corto plazo, consistentes en un esquema defensivo frente a la posibilidad de estallidos sociales y/o macroeconómicos.

En relación al aspecto social, la ampliación de 535.000 a cerca de 1.000.000 de titulares de programas sociales de empleo para este 2021, junto a los 2.500.000 ciudadanos beneficiarios de la tarjeta alimentar, exhiben el objetivo de evitar desbordes sociales, potenciado ahora por el bono de 6.000 pesos para el millón de titulares del programa Potenciar Trabajo. De hecho, el presupuesto para Desarrollo Social prácticamente cuadruplica los 84.000 millones de pesos que contenía el presupuesto 2020, al llegar a los 304.000 millones, y muy probablemente se sobre-ejecutará, tal como ocurrió el año anterior, cuando se triplicó para arribar a los 240.000 millones. De esta forma, Desarrollo Social tiene la participación más alta de la historia sobre el PBI, del 3,9 por ciento, a los que hay que sumar los 2 puntos sobre el PBI destinados para Obras Públicas, y la constante del 50 por ciento del PBI en Seguridad Social, donde se destacan las jubilaciones para 8,6 millones de adultos mayores y la Asignación Universal por Hijo para 4,4 millones de niños. Aquí también, el bono de 5.000 pesos para cerca de seis millones de jubilados que cobran hasta dos jubilaciones mínimas, intenta compensar las actualizaciones del 20 por ciento con una inflación que estuvo cinco puntos por delante.

También la macro

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El objetivo de sostener la paz social, convive con otro macroeconómico, signado por evitar situaciones que desestabilicen el precario orden económico. Aquí se destacan dos variables sobre las que el gobierno también ha logrado un relativo éxito. La primera de ellas, evitar la cesación de pagos o default, lo cual se alcanzó el año pasado con los acreedores privados postergando sus vencimientos cinco años, y que se intenta lograr este año mediante un acuerdo político con el FMI. El otro objetivo, fue evitar una disparada de la cotización de los dólares alternativos, con todo lo regresivo y desestabilizador que significaría ello para la inflación y la economía en general, para lo cual, desde la óptica oficial, resulto clave el equilibrio fiscal vía contención de gastos durante la primer etapa del año.

Si bien el tercer eje de este plan de corto plazo no pudo ser logrado, esto es contener la inflación por debajo del 30 por ciento anual, también como forma de fortalecer los ingresos reales de la población para reactivar el consumo interno, lo cierto es que la suba de precios se viene desacelerando, -junio con 3,2 por ciento de inflación fue la menor del semestre-, y que las paritarias de cerca de 6 millones de trabajadores registrados se están actualizando en línea con la inflación actual, lo cual garantiza cierta recuperación de ingresos para el próximo semestre.

Cierto es que, más allá de los aciertos del equipo económico, resulta innegables que los 12.000 millones de dólares extras que ingresaron gracias al salto de precios de exportación de las materias primas, sumados a los 4.300 millones que entregaría el FMI a nuestro país con motivo de la asistencia Covid, fueron claves tanto para la relativa estabilidad de la cotización del dólar, que se supone se mantendrá hasta fin de año, como para asegurarse el pago de los vencimientos de este año por 3.800 millones de dólares con el FMI, si es que no hay acuerdo político. 

Paz social por transferencia de ingresos y dólar estable por ausencia de default y mayor ingreso de divisas, son así los objetivos que desplazaron, en medio de la actual pandemia, a los importantes debates económicos que se dieron durante el kirchnerismo. El resultado de la elección, y el devenir de la pandemia, mostrarán si el gobierno sostiene este esquema defensivo o comienza a retomar algunos de los ejes que estuvieron en disputa durante el kirchnerismo. 

 
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Julián Blejmar

Graduado en Comunicación y Economía por la Universidad de Buenos Aires y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Desarrolló su labor como periodista económico en las publicaciones Página/12, Miradas al Sur, Forbes, y como columnista económico en los noticieros del canal CN23. Autor del libro “José Ber Gelbard”, Universidad de General Sarmiento, 2019. 

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