El Gobierno acumula deuda en año electoral con la esperanza de poder emitir afuera

Ante la escasez de dólares, el Gobierno apela a financiamiento transitorio para afrontar pagos urgentes y patea vencimientos hacia el año próximo. La apuesta oficial es que una baja del riesgo país permita en 2027 volver a endeudarse en el exterior.

08 de enero, 2026 | 13.39

El equipo económico que lideran la dupla Caputo-Bausili despliega una ingeniería -poco sofisticada- para patear hacia adelante los vencimientos de deuda de este año en un contexto en que se mantiene la restricción externa y al Banco Central le cuesta acumular reservas al ritmo que lo requieren sus compromisos financieros. La intención oficial es continuar con operaciones de corto plazo para cumplir los vencimientos más urgentes en dólares, trasladando el peso de los compromisos al año próximo, para cuenta el gobierno de Milei prevé lograr las condiciones necesarias –principalmente, la baja del riesgo país—para “salir a los mercados internacionales” (tomar deuda).

Esta estrategia cortoplacista comienza a desbalancear el peso de los vencimientos que hasta ahora se repartían en mitades iguales entre 2026 y 2027. Tras renovaciones (rollovers), canjes de instrumentos y acuerdos de financiamiento temporal con bancos internacionales entregando garantías (REPO), los vencimientos del próximo bienio se reparte hasta ahora un tercio este año y dos tercios el próximo, pero podría incluso profundizarse el traslado de compromisos al 2027.

Este viernes el país afronta un vencimiento de deuda en moneda extranjera por aproximadamente 4.200 millones de dólares, correspondiente a bonos soberanos con jurisdicción internacional. Para garantizar el pago, el Banco Central cerró un acuerdo de “repurchase agreement” (REPO) con seis bancos internacionales por 3.000 millones de dólares, pactado a 372 días de plazo y una tasa equivalente a la SOFR más 400 puntos básicos (7,4 por ciento anual). Los recursos combinan depósitos existentes del Tesoro, ingresos por privatizaciones y ese financiamiento con entidades externas.

La operación de este miércoles es la tercera de este tipo desde que asumió la actual administración: en 2025 el BCRA cerró REPO por 1.000 millones y 2.000 millones de dólares, ambos a tasas superiores a la recientemente pactada. La recurrencia de estos instrumentos deja en evidencia que, en ausencia de acceso pleno al mercado internacional de capitales tradicional, el Ejecutivo prioriza acuerdos de corto plazo para aliviar tensiones temporales de liquidez en dólares. En el último REPO, el BCRA ofreció como garantía títulos Bonar 2035 y 2038, instrumentos que la propia autoridad monetaria había canjeado al Tesoro en una operación previa. La utilización de esta deuda futura como colateral refuerza la dimensión transitoria de la solución, pero al mismo tiempo traslada obligaciones al futuro.

Riesgo 2027

La operación busca reforzar las reservas brutas del Central en la antesala del vencimiento, aunque los pasivos generados por el propio mecanismo REPO dejan de formar parte del cálculo de reservas netas una vez pasado el año de vigencia. “Fue necesario recurrir a una garantía para poder emitir deuda en el exterior y el plazo es de apenas 372 días, por lo que la semana que viene ya dejará de sumar a las reservas netas (que por definición netea las reservas brutas con los pasivos del Banco Central con plazo remanente menor al año)”, explica un informe de la consultora especializada 1816. Junto con los repos, el Gobierno recurrió a canjes de letras y títulos. En enero de 2026, la Secretaría de Finanzas ejecutó canjes de Letras del Tesoro atadas al dólar (Lelink) para “correr” vencimientos y reducir incertidumbre de reinversión. En concreto, se canjearon más de 2.300 millones de dólares de notas con vencimiento el 16 de enero por instrumentos que vencen el 30 de enero.

Estas operaciones no cambian la carga de deuda en términos del stock, al menos en términos contables –lo que saca a relucir el ministro Caputo—pero permiten diluir picos de pagos inmediatos. A fin de enero vencen otros instrumentos por alrededor de 4.100 millones de dólares, cuyo valor se fijará a fines de mes porque responde a títulos con cobertura por tipo de cambio.

Pero la estrategia de corto plazo obliga al país a enfrentar el año próximo un perfil de vencimientos en moneda extranjera, que ya se concentraban en 2026 y 2027. Según estimaciones del Centro de Estudios de la CTA (Cifra), durante 2026 las obligaciones externas se ubicaban en los 18.000 millones de dólares, cifra que combina pagos de capital e interés de bonos soberanos y de organismos multilaterales. Sin embargo, el resultado de las operaciones de REPO y canje es que muchos de estos vencimientos sigan refinanciándose a plazos breves (menores a un año), lo que desplaza la carga hacia el siguiente ejercicio y agrava la concentración en 2027.

De acuerdo con las cifras actualizadas de 1816, incluso asumiendo rollover con organismos multilaterales y el refinanciamiento de swaps activados con Estados Unidos y China, los vencimientos combinados del Tesoro y del BCRA superarán los 21.100 millones de dólares en 2027, acaparando dos tercios del total del bienio. “Ese número podría continuar creciendo, si es que Argentina vuelve a refinanciar vencimientos de 2026 a un plazo no mayor al año. Es un tema para tener presente de cara al próximo año, que estará inevitablemente signado por la elección presidencial”, señala la consultora.

La apuesta oficial es que el año próximo la economía argentina contará con el respaldo financiero internacional necesario para emitir deuda en moneda extranjera y con esos fondos pagar los vencimientos de ese año. Básicamente, lo que el equipo económico espera es lograr un riesgo país que le permita emitir por debajo del 7 por ciento anual, una tasa más acorde con los costos en la región. Actualmente, el riesgo país se mantiene en torno a los 600 puntos, mientras que los bonos del Tesoro de Estados Unidos –de riesgo cero—rinden entre 3,7 y 4,8 por ciento según sea el plazo de la colocación entre 5 y 30 años.

Un indicador íntimamente ligado el riesgo país, especialmente en el caso argentino, es la capacidad de acumular reservas, algo que parece complicársele al gobierno de Milei. En el caso del Tesoro, la acumulación de dólares se sustentó en REPO y depósitos existentes, pero continúa siendo limitada frente a la necesidad de pagar vencimientos en moneda extranjera sin acceso a financiamiento de largo plazo a condiciones favorables ni entrada de dólares por el canal comercial. Es importante, en este contexto, recordar que en el proyecto de Presupuesto 2026, el Gobierno estima déficit de la cuenta corriente (por aumento de las importaciones) hasta 2028.