Nuevo esquema cambiario: el BCRA admite que prioriza bajar la inflación a acumular reservas

El plan implica acumular reservas por hasta 17.000 millones de dólares este año, pero la misma entidad reconoce que este objetivo está condicionado.

05 de enero, 2026 | 00.05

El Banco Central señaló que uno de los puntos centrales del nuevo esquema cambiario que debutó el viernes es la acumulación de reservas durante 2026. Sin embargo, la misma entidad admitió que, en definitiva, este objetivo estará subordinado a que efectivamente baje la inflación a lo largo del año, algo dudoso frente a la suba del dólar que el propio esquema anticipa.

La de este lunes es apenas la segunda jornada de la denominada por el BCRA como "fase de re-monetización 2026", que fue anunciada a mediados de diciembre y arrancó con el cambio de año.

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En ella, el Banco Central prevé conducir una remonetización de la economía a partir de un aumento en la demanda de dinero, que permita, a su vez, comenzar por fin con el ciclo de acumulación de reservas, el gran punto débil que los mercados reconocieron en la macroeconomía de Javier Milei.

Concretamente, el BCRA señaló que espera que esa remonetización permita, como mínimo, acumular reservas por unos 10.000 millones de dólares y, como máximo, por unos 17.000 millones durante todo 2026, dejando atrás la etapa de reservas netas negativas que arrancó a mediados de 2023 y que el actual gobierno no logró corregir.

"El BCRA estima que la demanda de dinero (en pesos) va a aumentar porque que la inflación va a bajar y la actividad económica va a crecer durante el 2026. Entonces va a tener espacio para acumular entre 10.000 y 17.000 millones de dólares de reservas, lo que lógicamente implicará inyección de pesos al mercado", explicó Alejandro Krebs, economista de GERES.

La prioridad sigue siendo bajar la inflación

Sin embargo, lo cierto es que, en paralelo, la entidad que dirige Santiago Bausili admite que, en verdad, la prioridad seguirá siendo bajar la inflación, y que la acumulación de reservas solo ocurrirá si aquello se logró primero. Al menos, así lo dijo en su informe sobre los "Objetivos y planes para el año 2026", que publicó la semana pasada.

"La calibración de la política monetaria se realizará en función de la evolución de la inflación, su relación con el nivel de actividad y las condiciones financieras que determinan la demanda de dinero. Mientras la inflación observada se mantenga por encima de la inflación internacional, el BCRA mantendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria de la demanda de dinero estimada en su Programa Monetario para 2026", determinó el Central.

Es decir, el BCRA espera que aumente la demanda de dinero, pero solo si la inflación argentina es igual o menor que la mundial impulsará la remonetización, derivada, en el plan oficial, precisamente de la compra de reservas. Si la inflación argentina es más alta que la mundial, no habrá remonetización porque no habrá compra de reservas previa.

El punto es, en todo caso, si realmente el Banco Central espera cumplir con lo que estipula en ese párrafo. "Si el promedio de la inflación mundial en un año es 5% y en Argentina el promedio fue 30%, todavía estamos lejos", consideró Haroldo Montagu, ex viceministro de Economia y socio de la consultora Vectorial, y agregó que, en todo caso,"es una condición de máxima y a largo plazo".

Para Martín Kalos, economista de EPyCA, el párrafo del BCRA "es relativo, porque una remonetización va a haber", ya que "incluso si este párrafo de la política monetaria contractiva mientras la inflación argentina esté por encima de la inflación mundial se cumpliera rajatabla, hay espacio para cierta remonetización nominal, o sea, cierta emisión de dinero nominal y, por ende, cierta compra de reservas".

Aun así, Kalos advirtió que, justamente, el objetivo de que la inflación local deba ser menor que la internacional "obviamente le pone un tope" a la compra de reservas. "Esa parte de la oración está de más y confunde, ya que es evidente que la inflación será mayor a la internacional. La inflación del presupuesto es del 10%, y la que estiman hoy las consultoras es del orden del 20 al 25%, mientras que la tasa internacional se ubica entre 3 y 4%", alertó, por su parte, Krebs.

¿Baja la inflación en 2026?

El problema es que es, de mínima, dudoso que la inflación empiece a tomar, justo ahora, el sendero descendente que no exhibió en los últimos siete meses, pese a la pretensión de Milei de que comience con un cero adelante en agosto próximo.

Primero, porque el propio BCRA señaló que "anticipa un ciclo de expansión en la actividad económica y del crédito al sector privado, impulsado por incentivos de mercado que favorecen la inversión, las exportaciones y el consumo", que espera que sea el que habilite a la remonetización y a la compra de reservas.

Ese es uno de los objetivos políticos del Gobierno, que espera que, en su tercer año, por fin comience la etapa de recuperación del bolsillo que quedó postergada en 2025 en el contexto de la tormenta financiera preelectoral.

Segundo, porque el nuevo esquema cambiario del Banco Central también implica que se acelerará el aumento de la banda cambiaria superior, ya que quedará indexada a la inflación, lo que a su vez podría incrementar el pass-through. El hecho de que espera un incremento en el tipo de cambio queda en evidencia frente al dato de que la banda inferior también comenzará a aumentar.

En definitiva, lo que ocurre es que el Gobierno no resolvió su dilema de fondo, tal como describió Vectorial: "Avanzar hacia una inflación más baja asumiendo mayores costos reales (actividad económica y salarios), o convalidar un régimen de inflación más elevada pero relativamente estable para evitar una nueva recaída de la actividad". "La falta de definición explícita en este punto tiende a erosionar las expectativas y a restar consistencia al esquema macroeconómico", advirtió la consultora.