El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, espera que la recesión sea mucho más profunda de lo que admitió públicamente. Hoy se reúne con el FMI para admitirle que la caída de la economía será del 2,4%, seis puntos por debajo de la proyección que había realizado a principios de año.

Por la corrida cambiaria y la crisis que generó el Gobierno, el titular de la cartera económica admitió que la actividad caerá más del 1% en 2018, como calculó en la última oportunidad. "Vamos a estar revisando las cifras en los próximos días, asumiendo que la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que preveíamos", tuvo que conceder Dujovne en conferencia de prensa en el microcine del ministerio. Sin embargo, se negó a brindar una cifra.

En el documento interno que manejó el equipo de Hacienda para realizar la presentación de hoy, al que accedió El Destape, los funcionarios se manejan con el supuesto de que la caída de la economía será del 2,4% en 2018 y que el crecimiento será nulo en 2019.

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En el presupuesto que Cambiemos había aprobado en el Congreso, Mauricio Macri había prometido una mejora en la actividad del 3,5% para este año. Pese a las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional de la mayor sequía en los últimos años, Dujovne no quiso considerar este factor crucial en sus cálculos. También dejó de lado las consecuencias en el mercado interno de su brutal ajuste y el alza en la tasa de interés internacional, aunque fue advertida por todos los grandes consultores internacionales.

Por todas estas omisiones (por error o falta de preparación), el Gobierno mantuvo su rumbo de recortes hacia la inminente recesión que en los próximos meses anunciará el Indec oficialmente. Argentina ya lleva un trimestre de caída económica y se precisa al menos otro consecutivo para ingresar técnicamente en esa etapa.

Lejos de las promesas a la población y a los inversores globales, el ritmo económico será 6 puntos porcentuales menor al que pensó el ahora superministro. Esto implicará una negociación mucho más ríspida con el Fondo hoy, al que el funcionario le llevará promesa de nuevos ajustes que achicarán aún más la actividad.

Adicionalmente, el Gobierno ahora trabaja con el supuesto de una inflación para 2018 del 42%, lejos de la meta que se había impuesto el Banco Central del 12% en un comienzo. Cuando reconocieron su incapacidad de controlar el alza de precios, Dujovne y el entonces presidente de la autoridad monetaria Federico Sturzenegger levantaron el objetivo inflacionario para este año.

La nueva estimación implica una pérdida de poder adquisitivo para todos los trabajadores, principalmente aquellos que accedieron al techo paritario del 15% que impuso Macri. Los docentes nacionales, de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires forman parte del grupo más afectado, ya que Cambiemos se niega a negociar y propone los mismos porcentuales hace nueve meses.

La proyección de aumentos para el año próximo es del 25%, también muy por encima de los cálculos iniciales. En los lineamientos del Presupuesto 2019 que mostró el Ministerio de Hacienda, el Gobierno previó que sería del 17%. Otro nuevo traspié del “mejor equipo en 50 años”, como le gustaba al Presidente llamar a su gabinete ahora recortado.

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