El secretario de Energía, Javier Iguacel, tomó de forma casi unitaleral la suba al gas y se generó una fuerte interna en Cambiemos. El ex titular de Vialidad Nacional (Iguacel) decidió en soledad esta medida junto a Mauricio Roitman, titular del Enargas.

Un sector del Gobierno y hasta el propio Nicolás Dujovne se enteraron "sobre la marcha", según reveló el portal Letra P. Lo hicieron para saldar una deuda de 10.000 millones de pesos que existe entre las distribuidoras de gas y los generadores. Por eso, ahora le cobran esa diferencia a los usuarios residenciales pero 24 cuotas únicas.

"En el Gobierno entienden que la determinación, aunque sustentada en contratos y temas legales, llega a destiempo, de manera inconsulta y mal comunicada", reveló este portal. "Situación que para Cambiemos amenaza con espiralizar una crisis en el segmento más sensible para el oficialismo: la clase media que lo empujó a un triunfo en 2015", agregó.

En ese sentido, "en el entorno de Macri creen que la decisión es un golpe certero a la clase media, que se va a pagar con menos apoyo" y que "las empresas se enteraron con la decisión ya tomada y se alzaron en armas por el problema que las enfrentó, cuando el problema se había generado por un error de política económica (la devaluación)".

Por ultimo, Letra P advirtió que fuentes cercanas al ministro de Economía, Nicolás Dujovne, señalaron que “no estaba 100% al tanto de la idea final”. De todos modos, el principal malestar con Iguacel es más mediático y político que técnico. “Podría haberlo explicado de otra manera, menos chicanero, y como un aumento más”, confió una fuente de su propia cartera".

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