La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial habilitó a la fiscala general Gabriela Boquin a acceder los libros contables de Correo Argentino y de sus empresas controlantes, Sideco Argentina SA y Socma Americana SA. De esta manera, avalaron el pedido que realizó en su dictamen del 7 de agosto de 2017: “Solicito se disponga practicar prueba pericial contable en los libros de la concursada (Correo Argentino) y de sus controlantes, Sideco Argentina SA y Socma Americana SA”. Macri debe estar nervioso.

En una resolución, a la que accedió El Destape, las juezas de la Sala B de la Cámara Comercial Matilde Ballerini y Maria Lilia Gomez Alonso resolvieron “admitir la realización de la pericial”. Estas juezas son parte de la trama que conspiró para que los Macri no pagaran la multimillonaria deuda que acarrean desde 2001. Pero cuando se trató de resolver sobre las facultades de la fiscal Boquin mantuvieron una posición clara: que el trabajo de la fiscal es investigar, mal que le pese a los Macri. En esta nueva resolución, repitieron: “Una solución contraria, importaría limitar las aludidas facultades reconocidas al Ministerio Público, lo que no resulta admisible en cuanto los medios de prueba solicitados no exceden la materia cuestionada por la fiscalía de Cámara”.

La fiscala Boquin denunció el vaciamiento de Correo Argentino en beneficio de Sideco y Socma en su dictamen del 28 de abril de 2017. Allí mostró que en 2016 los Macri se dedicaron a vaciar Correo Argentino mientras evitaban pagar la deuda que tenían con el Estado e intentaban la condonación de más de 70.000 mil millones de pesos. En concreto, en lugar de mantener sus fondos para el eventual pago de sus deudas desplegaban maniobras con otras empresas del Grupo Macri cuyo único objetivo era vaciar Correo Argentino en beneficio de sus controlantes, Sideco y Socma.

La familia Macri, representada por el abogado Jaime Kleidermacher, se opuso a los peritajes solicitados por la fiscala Boquin. El 23 de agosto de 2017, los Macri pidieron el rechazo del peritaje contable “que -sostuvieron- de por sí resulta a todas luces inaceptable”. Los Macri rechazaron el peritaje “no sólo porque resulta INOPORTUNO (en mayúscula en el original) el dictamen emitido por la Sra. Fiscal de Cámara, ya que nadie le solicitó expidiera opinión adicional” sino porque, para ellos, Boquin se extralimita en sus funciones y no tiene competencia ni legitimación. Sobre esto, ya resolvió la Corte Suprema en contra de la iniciativa de la familia presidencial.

Desde entonces, los obstáculos. La jueza Marta Cirulli descartó que el peritaje lo hiciera un contador por sorteo como pidió Boquin y resolvió que quedara en manos de las sindicaturas. Lo insólito es que tanto la jueza como las sindicaturas están imputadas en la causa penal en la que se investiga el vaciamiento de Correo Argentino, expediente que digita el juez Ariel Lijo en Comodoro Py. Una de las sindicaturas, incluso, está a cargo de Julio César Rivera, histórico abogado de la familia presidencial y a quien Macri designó como conjuez de la Corte Suprema.

Ahora, las juezas Ballerini y Gomez Alonso establecieron que le peritaje lo lleve adelante el Cuerpo de Peritos Contadores Oficiales de la Corte Suprema. También denegaron que participe un perito de parte.

El modus operandi de vaciamiento tenía, al menos, dos vías. Una parte eran pagos por distintos rubros de Correo Argentino a Sideco. En 2016, los Macri sacaron de Correo Argentino 1.645.923 pesos y 185.213 dólares con la complicidad de la jueza Cirulli que les habilitaba los retiros. Eran gastos injustificables para Correo Argentino, que por entonces tenía 3 empleados, no tenía actividad y no podía producir ganancias. “La mayoría de los fondos detraídos habrían tenido como beneficiario final las arcas de las controlantes de la concursada (SOCMA-SIDECO)”, sostuvo entonces la fiscal Boquin.

Fue la codicia de los Macri la que les jugó una mala pasada. En 2017 quisiero repetir la operatoria en medio del escándalo público por la condonación de la deuda. La jueza Cirulli les negó el retiro de 422.973 pesos y 12.290 dólares. En lugar de esperar a que aclare, los Macri apelaron esta decisión y así le llegó el expediente a la fiscal Boquin, que pudo así reconstruir esta maniobra de vaciamiento.

La otra forma de vaciamiento de Correo Argentino fue la compra de acciones de Neficor, una firma uruguaya, supuestamente para un proyecto automotriz. El 28 de septiembre de 2007, Socma le vendió a Correo Argentino el 25% de Neficor por 2.100.000 dólares. De este monto, 1.160.625 cancelaba un crédito que Correo Argentino tenía con Socma Americana y 939.375 dólares tenían que depositarse en una cuenta corrientes de Socma Americana en el Citibank. Para la fiscal, una de las transferencias de dinero por estas acciones “implicaría un posible acto de vaciamiento de la concursada en favor de otra empresa del grupo, su controlante, Socma Americana SA”. Correo Argentino y Socma establecieron por contrato que si la primera quebraba las acciones que había comprado de Neficor se podrían vender por fuera del proceso concursal. Es decir, que Socma se aseguraba de quedarse con las acciones si Correo Argentino quebraba, luego de venderle las acciones a Correo Argentino. “Correo Argentino actuó en exclusivo beneficio de Socma Americana SA”, concluyó por entonces Boquin.