El director ejecutivo de Greenpeace, Martín Prieto, fue apartado de su cargo a través de una licencia que solicitó ayer, luego del escándalo que lo tuvo como protagonista de denuncias de acoso sexual por parte de trabajadoras de la organización.

Por decisión de la ONG, Prieto, quien también cumple funciones en Chile y Colombia como parte del sector Greenpeace Andino, permanecerá de licencia mientras que una auditoría externa investiga las acusaciones realizadas por redes sociales por parte de ex empleadas que aseguran haber recibido hostigamiento sexual y laboral de su parte.

El desencadenante de la marea de denuncias fue una campaña que presentó Greenpeace contra la violencia de género por el Día Internacional de la Mujer, que provocó la indignación de muchas que lo tuvieron como jefe. Hace un par de días, más de 40 ex empleados firmaron una carta pública en contra del hombre que está al mando de la ONG desde hace 22 años.

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Natalia Machain, directora política de Greenpeace Andina, aseguró a Télam que “se abrió una nueva investigación externa para ver si alguno de los nuevos hechos” de los que tomaron conocimiento “requiere de una reparación, y en ese sentido Prieto solicitó una licencia a partir de ayer para facilitar las investigaciones”, por lo que ahora la codirección ejecutiva está a cargo de ella y otra mujer.

“Estas denuncias no son nuevas y el tema reflotó el 8 de Marzo cuando comenzamos a publicar nuestra campaña contra la violencia de género y estas denuncias empezaron a surgir en los comentarios de nuestras publicaciones en redes sociales”, explicó Machain.

Aunque remarcó que están investigando los casos, las abogadas de las denunciantes, Florencia Arietto y Alejandra Bellini, aseguraron que “la organización lo sigue protegiendo, las respuestas son escasas y poco claras; no realizan una investigación independiente, sino que se ocupan de desacreditar las denuncias. ¿Qué mujer se puede sentir segura en Greenpeace si aquellas que cuestionan y denuncian son despedidas y luego difamadas?".

Entre las acusaciones que denuncian las ex empleadas figuran: “discriminación de género y distribución desigual del trabajo en detrimento de las mujeres, abuso de poder con empleadas, acoso, sexual, hostigamiento, descalificación a las mujeres, lenguaje soez y comentarios sexuales a las empleadas”, entre otras, según escribieron en la carta abierta.

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