Una de las editoriales más conocida del país, Atlántida, despidió a 17 empleados sin justificación alguna y, por ello, sus trabajadores se encuentran en estado de asamblea permanente. Las historias detrás de los despidos son desgarradoras.

Uno de los despedidos fue el jefe de redacción de la revista Billiken, Nahuel Machesich, quien fue papá hace tan sólo dos meses. Su segunda hija nació prematura y hace 45 días que está en unidad de cuidados intensivos en el Sanatorio de los Arcos. Sin embargo nada le importó a los dueños de Atlántida y lo despidieron igual.

En declaraciones a La Vaca, Nahuel contó que “no les importó nada” y explicó que lo despidieron sin darle explicaciones ni dejarlo sacar las cosas de su lugar de trabajo. Tan sólo un empleado del personal de intendencia le mostró una lista que tenía en la mano en donde decía que él no podía entrar.

“No me voy a olvidar nunca más esa metodología. Fue muy violento. Ni siquiera, después de 12 años, pude entrar a mi lugar de trabajo a retirar mis pertenencias. Y no sabés lo que generaba esa puerta para quienes sí entraban: un miedo disciplinador”, afirmó.

¿Explicaciones? Ninguna, pero Nahuel relató lo que le dijeron vía telegrama: “Semanas atrás hicimos un paro interno en la revista, retrasando el cierre por tres días, porque había un conflicto con los colaboradores permanentes. El telegrama da risa: aducen que no avisamos que íbamos a tomar esa medida. No sólo es mentira, sino que vulneran el derecho de protesta”. Además, agregó: “No tienen empatía ni sensibilidad con nada”.

La empresa presentó a los despidos como casos indivuales pero los trabajadores dicen que es un conflicto que debe ser abordado de manera colectiva.