El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, realizó su primer ataque a los derechos humanos al desterrar a la comunidad LGTBI de las directrices de protección de los Derechos Humanos y al nombrar como ministra de Agricultura a una terrateniente.

A través de la medida provisoria 870/19, que establece el ordenamiento de los ministerios de gobierno, Bolsonaro lanzó solapadas embestidas contra el colectivo LGTBI y las comunidades indígenas, en una clara demostración del rumbo que tomará su administración.

En primer lugar, el flamante presidente de Brasil nombró a la latifundista Tereza Cristina Correa como ministra de Agricultura, en una contundente afrenta a los indígenas brasileños. La funcionaria, que coordinaba la bancada de los propietarios rurales en el Congreso, tendrá a su cargo la responsabilidad de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas.

La misma resolución establece los alcances del Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, no obstante, en el listado de directrices destinadas a la protección de esos derechos se omite a la comunidad LGBTI.

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