El gran partido y gol agónico de Enzo Fernández ayer en el empate de Chelsea 1-1 contra Manchester City fue acaso la mejor noticia de este fin de semana para el fútbol argentino. Fue una buena manera de abrir el año de Mundial. Porque Enzo avisa desde hace tiempo que, jugando bien o mal, podrá ejercer un liderazgo renovado para la Selección de Lionel Scaloni, que inicia 2026 con dudas de peso en ambos extremos cuando quedan apenas seis meses para la Copa: al tope, sigue la indecisión de Leo Messi, y, en el banco, hay un recambio que, por ahora, sabe a poco.
Es cierto, resulta en estas horas complejo hablar livianamente de Mundial en Estados Unidos cuando el país de Donald Trump, así como sucedió con Rusia tras el ataque a Ucrania, debería en rigor ser suspendido por la FIFA luego del secuestro del líder venezolano Nicolás Maduro. Pero sabemos que eso jamás sucederá, que la ley jamás fue ni será pareja para todos y que para los cracks del mundo resultó mucho más fácil quejarse cuatro años atrás porque en Qatar no respetaban a los gays que hablar ahora sobre la prepotencia imperialista de Estados Unidos.
Volvamos al fútbol. Hablemos primero de Messi. En rigor, nadie se lo imagina afuera del Mundial, por mucho que Leo insista con eso de que no quiere ser “una carga” para el equipo. También es cierto que casi nadie se imagina a Messi, que cumplirá 39 años en plena competencia, iniciando como suplente cuando Argentina debute contra Argelia el martes 16 de julio en Kansas.
La gran duda sería entonces cómo dosificaría Scaloni su participación. Es cierto que la selección jugó sin Messi su mejor partido de 2025 (baile 4-1 a Brasil en el Monumental). Y es cierto que el juego puede resultar más rápido sin Messi. Y que la MLS (donde Messi jugó a gran nivel) no es medida para la exigencia mayor de un Mundial. Pero es Messi. Y punto. Obvio que nadie debería estar por encima del interés mayor que es la selección. Pero Messi, cinco Mundiales, persistiendo pese a críticas y derrotas, tiene ganado por goleada su compromiso y jerarquía con la celeste y blanca.
El segundo punto abre acaso un interrogante mayor. Si hoy tuviésemos que elegir el equipo titular para el debut casi que podría ser el mismo que el que le ganó la final a Francia en Qatar. Pese al aire fresco que significaron en pleno Mundial los ingresos de Enzo, Alex MacAllister y Julián Alvarez, la edad promedio de Qatar fue de casi 28 años (27,8). Sólo hubo un campeón en la historia de los Mundiales con una edad promedio mayor: Italia en Alemania 2006 (28 años). Difícil, por no decir imposible, pretender ganar un Mundial si el equipo titular en Estados Unidos llegara a tener una edad media de 32 años, máxime para un torneo que se jugará con mucho calor y humedad.
La pregunta siguiente es inevitable: ¿qué nombres hay entonces para el recambio? En condiciones de titularidad, que ofrezcan un nivel superior, casi no hay. Franco Mastantuono, que asomaba como el nombre más rutilante, casi ni juega en Real Madrid. Y, cuando lo hizo, estuvo lejos de deslumbrar. Nico Paz juega mucho más y es figura, pero en el Como, de Italia. ¿Confirmará Valentín Barco la evolución que mostró en 2025 en Francia? ¿Y Alejandro Garnacho, que sigue sin concretar la ilusión? Giuliano Simeone aparece casi como la novedad hoy con más chances de titularidad. Pero, está claro, en nuestra renovación no hay algo siquiera cercano a un Lamine Yamal.
No hay aquí cuestionamiento alguno al actual plantel. Dibu Martínez y Cuti Romero, por citar puntales en la defensa, fueron más irregulares estos meses, pero siguen siendo top, igual que MacAllister y Julián. Volvió Lisandro Martínez tras larga lesión. Enzo y Lautaro Martínez son acaso hoy los de mejor presente. Pero sigue faltando el complemento, más juventud, la reserva que podría terminar siendo decisiva para las batallas más difíciles, como sucedió en Qatar.
Lo sabe, claro, el hombre que mayor garantía de compromiso ofreció en su puesto, Scaloni, que revalidó su nivel de exigencia durante las eliminatorias (con aquel punto máximo ante Brasil). El DT sabe también que, en la historia de los Mundiales, solo dos campeones repitieron coronación: Italia en 1934-38 y Brasil en 1958-62, ambos, allá lejos y hace tiempo. En Qatar, el DT fue firme para decidir siempre lo mejor para el equipo, aún condicionado estos cuatro últimos años por la baja calidad de muchos rivales que consiguió la AFA en los amistosos que pudieron servir justamente para probar el recambio.
Una AFA (y este es otro punto no menor) que, dados los últimos escándalos, no se sabe aún cómo llegará al Mundial. Me cuentan que la AFA eligió como rival para estas horas al Grupo Clarín, no a Javier Milei, conciente de su debilidad actual, que jamás soportaría un doble enfrentamiento ante dos pesos pesado. Volviendo al fútbol, el examen deportivo previo más duro terminará siendo entonces la Finalísima en marzo. ¿El rival? La España de Yamal, según los especialistas, la gran candidata hoy al título. Será a solo tres meses del inicio del Mundial.
