Tiempo Nuevo fue un programa de televisión conducido por Bernardo Neustadt y Mario Grondona que, como señalaron, Andrés Asiain y Lorena Putero en Doña Rosa, cumplió una tarea esencial: la creación de doña Rosa como representación simbólica de a quienes había que educar en los principios de la doctrina liberal. Dedicaron horas, días, meses a las empresas estatales, a señalar su ineficiente gestión y la necesidad de que pasen a mano de privados.

Siguiendo los pasos de sus maestros, Jorge Lanata dedicó parte de su último programa del domingo a realizar un monólogo contra Aerolíneas Argentinas, contra sus trabajadores y a favor del desfinanciamiento. Apuntó contra los asiento de descanso, noches de posta en Roma, licencias y supuestos millones que se pondrían invertir en otras cosas ¿Será como el Fútbol Para Todos y los jardines? ¿Qué jardines?

Vamos por partes.

¿Qué fueron las privatizaciones en Argentina?

Eduardo Basualdo y Daniel Azpiazu indicaron que el programa de privatizaciones en Argentina debe entenderse como la generación de un nuevo mercado para el sector privado, dado que prácticamente la totalidad de los consorcios de las distintas empresas públicas transferidas al sector privado constituyeron una triple alianza que incluyó a los más importantes grupos económicos locales; un número considerable de bancos extranjeros y/o locales y ciertas empresas transnacionales.

Es a partir de la sanción de la Ley de Reforma del Estado, en agosto de 1989, que se inicia una nueva fase en cuanto al papel del sector público en la Argentina. Emergen nuevos mercados para la actividad privada y nuevas áreas privilegiadas con rentas extraordinarias y reservas de mercado promovidas y protegidas por el accionar del Estado. De esta manera, los autores señalaron que las privatizaciones constituyeron un verdadero traje a medida de los mismos actores económicos que se habían consolidado estructuralmente al amparo de las diversas políticas de desguace del aparato estatal.

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Y durante los tres primeros años de Cambiemos, ¿Qué pasó con las empresas estatales?

Según un informe del Centro de Economía Política Argentino (CEPA) desde su llegada al gobierno en diciembre de 2015, Cambiemos despidió a casi 4500 trabajadores de empresas del Estado. La mitad, en los dos primeros años de gobierno, la otra en el último año y medio. Sin embargo, debido al acuerdo con el FMI, por el que el Gobierno se comprometió a reducir a cero para 2021 las transferencias que compensan los déficits operativos de las empresas públicas, se puede duplicar la sangría.

“Los despidos en el primer año de Cambiemos impactaron sobre el sector público en general y sobre las empresas públicas en particular. Entre ellas, las empresas de ferrocarriles fueron las más afectadas, junto con Fadea, fabricación de aviones, la Empresa Argentina de Navegación Aérea, que organiza el tráfico aéreo, Fabricaciones Militares, Casa de Moneda y Lotería Nacional. Este último caso es paradigmático: Loterías es una sociedad que no tiene déficit. Sin embargo, sufrió el despido de casi 200 trabajadores”, explicó el informe.

Parece que ahora le toca a Aerolíneas Argentinas.

Ante el reclamo salarial que vienen realizando la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA), la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), la Unión de Personal Superior Aeronáutico (UPSA) y la Asociación del Personal Técnico (APA), el Gobierno respondió con un lock out y suspendió a todos los vuelos del lunes pasado. Las causas: sindicalistas que buscan perjudicar a los usuarios. Nuevamente, el discurso hegemónico apunta contra los trabajadores y la empresa estatal ¿El objetivo? Desguazar la aerolínea nacional y habilitar la entrada irrestricta del capital privado (e internacional). Una historia conocida.

Mientras tanto, FlyBondi mejora su inserción en el mercado. El 13 de noviembre pasado, a través de un decreto presidencial publicado en el Boletín Oficial, la Administración Nacional de la Aviación Civil y el Ministerio de Transporte deben inducir las condiciones técnicas en El Palomar para habilitarlo como aeropuerto internacional. Sebastián Rodríguez Mora y Tani Rodríguez indicaron, en Radiografía del Avión Amarillo, que la clave del negocio aerocomercial está en la ocupación de asientos (hay que ocupar el 80% de estos) pero la empresa “low cost” hasta octubre de 2018 no logró nunca superar el 69%. El decreto presidencial parece estar atento a las necesidades financieras de la low cost.

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