Con un inédito operativo de seguridad en Brasil, el fascista Jair Bolsonaro asumió la presidencia del país vecino con una agenda conservadora. Mauricio Macri no asistió a la asunción de su par latinoamericano ya que se encuentra de vacaciones y no quiso interrumpir el descanso.

En medio de una fuerte preocupación por la seguridad del mandatario, que lleva un violento mensaje a la sociedad, la asunción de Bolsonaro estuvo signada por la presencia de miles de agentes de las Fuerzas Armadas con misiles antiaéreos, aviones de combate, soldados y policías.

Brasilia, acto del escenario, se convirtió en una ciudad militarizada para la asunción de Bolsonaro que se impuso en primera y segunda vuelta y alcanzó finalmente el 55,13% de los votos.

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Según informó la revista Veja, las Fuerzas Armadas de Brasil desplegaron 4.600 soldados del ejército, 200 tropas de la marina y 200 de la aviación, además de otros 4.700 policías militares.

También 46 policías federales custodiarán al presidente electo y 300 oficiales de civil y agentes de inteligencia estarán infiltrados entre las personas que asistieron a la asunción.