Pequeño Bambi y Vale Cini en acción: rock, psicodelia y performance

El grupo performático y la cantante se presentan en una gira en conjunto por Buenos Aires y La Plata.

13 de octubre, 2021 | 16.11

El grupo Pequeño Bambi y la cantante Vale Cini entrelazan su arte en una serie de conciertos que fusiona el punk rock, el psycho folk y lo performático. Los últimos materiales discográficos de ambos, Pequeño Bambi y La Bestia Melancólica, se crearon con la discográfica Goza Récords y ese encuentro dio lugar a la gira Pánico y Locura en Buenos Aires, con invitados como Susy Shock, Adriana Bustos, MC Carla Facciorusso y más.

Karol Zingali, líder de Pequeño Bambi, y Vale Cini se explayan sobre su presente profesional, su vínculo con el arte y cómo se preparan para las próximas fechas, en diálogo con El Destape Web. Mientras el último disco de Pequeño Bambi consta de ocho covers de canciones icónicas del repertorio latino versionadas desde el punk rock, Vale Cini y su Bestia Melancólica traen un mundo telúrico y lleno de diversidad, de la mano del rock indie y el folk.

El bar C’est La Vie de La Plata, Casa Brandon y Quetrén Quetrén serán los lugares de encuentro, el 16, 17 y 23 de octubre, respectivamente. Por otro lado, Pequeño Bambi se presentará en el Galpón de Catalinas Sur y en Niceto Bar, el 16 y 21 de este mes.

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“Pequeño Bambi es un espacio de libertad”

- Si tuvieras que definir el concepto del disco en algunas palabras, ¿cómo lo harías?

Karol Zingali: Es un disco que tiene algunos elementos noise, que tuercen canciones románticas icónicas del pop rock. Son versiones bastantes particulares, con un espíritu muy fresco. Una mezcla entre el grunge, el punk, el glam y generamos un sonido nuevo, intenso. Hasta por ahí nos dicen que el sonido es algo catártico.

- ¿Por qué un disco de covers?

K: Bueno, el proyecto originalmente juega con canciones icónicas, que son parte de nuestra biografía. Si bien todes en el grupo como compositores y productores, en este proyecto en particular nuestro deseo está en torcer, romper, masticar y escupir estas canciones. Es como el material de trabajo elegido.

- En el disco hay muchas canciones populares, cuyo contenido alude a mujeres fuertes, pero que son originalmente interpretadas por cantantes con un repertorio de canciones románticas en contexto cis-hetero normativo muy fuerte. ¿Su búsqueda tuvo que ver con romper con eso y "reivindicar" esos temas?

K: Sí, totalmente, es el objetivo de la banda. Es con lo que jugamos. Si bien, por ejemplo, A Quién Le Importa lo sacó Alaska en la escena más queer y más under, pero cuando lo toma Thalía lo vuelca en una audiencia hetero cis. Entonces fue volver a llevarlo hacia lo queer, ponerle pasajes glam, operísticos, es como la reminiscencia a este mundo un poco más queer. Lo mismo con Como Una Loba de Valeria Lynch, que es una artista power pero con una audiencia hetero cis. 

El grupo performático Pequeño Bambi se formó en 2004.

- Si tuvieras que hacer un volumen 2 de este disco, ¿qué canciones populares reversionarías? ¿Quedó alguna pendiente?

K: Sí, tenemos varios discos en mente. También algunas cosas nuevas, compuestas por nosotras. Así que sí, hay temas. Inclusive algunos tangos que nos gustaría hacer y llevarlos hacia el punk.

- ¿Cómo se preparan para los shows? ¿Qué podés adelantar?

Eso va a ser una caravana divina, ya se late. Las entradas están casi agotadas para Brandon ya. Lo gracioso de Bambi es que tenemos una larga historia, pero siempre renegamos un poco de la industria de la música. Y de pronto sacamos un disco en pandemia, en un momento inédito en el mundo. Fue el momento perfecto para el disco de Pequeño Bambi, desde términos conceptuales. Conocernos con Vale nos llevó a armar esta gira y la verdad es que salió re linda, con un montón de artistas invitades por todos lados. En Casa Brandon la invitada va a ser Susy Shock y Vale Cini va a presentar el videoclip de su canción Binario. Además nos avisaron que el video de A Quién Le Importa quedó seleccionado por Ciudad Emergente como una de los mejores videoclips producidos en pandemia, así que estamos súper felices. 

Por último, cerrar en Quetrén Quetrén, donde abre Carla Facciorusso, que es nuestra maestra de ceremonia, junto con Adriana Vistos, una artista plástica contemporánea increíble, que también hace música. Esa noche va a haber una sorpresa tremenda porque vamos a tener como invitadas a unas superestrellas. Así que estamos con mucho entusiasmo, va a estar buenísimo.

- Se nota que van a  ser shows con mucha diversidad en cuanto a lo musical. Si bien Vale Cini siempre ha estado ligada a lo disruptivo, su música está bastante alejada del punk y de lo performático.

K: Sí, por supuesto, Vale tiene su propuesta bien planteada y una trayectoria mucho más concreta en cuanto a lo musical, como compositora, colaboradora, productora. Nosotres venimos casi en un 100% de la performance y ahora tenemos nuestro disco debut, en el que sucedió algo muy importante: la colaboración con Filipe Catto, que fue increíble y que también se logró por un encuentro que tuvimos en Barcelona. Es una artista trans increíble y realmente la amamos. Cuando nos encontramos dijimos: "Tenemos que hacer algo con Pequeño Bambi". Al siguiente año, estábamos cada une en su casa, con esto de la pandemia, y salió esta colaboración que explota, una versión sado de Explota de Rafael. 

- Ahora que mencionás la pandemia, ¿el encierro y la necesidad de expresarse hicieron que el disco se convirtiera en el puente artístico que encontraron?

K: En realidad no. Para nosotros fue una casualidad, veníamos activando en el 2019. La directora del Festival Grl Pwr nos re arengó para que volviéramos a escena e hicimos varias presentaciones ese año. Estábamos recontra preparadas y el show salía muy bueno. Entonces, en enero empezamos a preparar el disco y en febrero elegimos el estudio, que pagamos con lo que habíamos ganado en el Fondo Nacional de las Artes. Grabamos el disco en tres días, casi en vivo, por eso suena muy orgánico. No tiene mucho proceso postproducción. Y bueno, terminamos de grabar y llegó la cuarentena.

La post-producción, mezclar y meternos en la gráfica sucedió en un momento, para nosotras, espectacular. Fuimos yendo y viniendo del estudio para la mezcla y luego lo mandamos a masterizar a Suecia, donde tenemos una amiga que nos comentó que allá hay muchos estudios de punk especializados. Así que conseguimos un estudio que masterizaba metal y fue bárbaro. Nos pareció súper copado el hecho de que una mano de otra parte del mundo metiera mano en nuestro disco.

- Recién hablabas de la industria punk en Suecia, ¿acá en Argentina cómo la ves a ese circuito? 

Acá el nicho del punk es pequeño. Es una reminiscencia de un momento histórico que tuvo mucha fuerza a nivel internacional.

- ¿Cómo se formó el grupo?

K: El proyecto nació en el 2004. Es como una especie de familia, de compañía. Han pasado muchos años, ha habido un gran desarrollo de cada uno de los integrantes, ha habido cambios también. Yo empecé trabajando con mi compañera que era Paula Yalú, pero ella se fue a México y quedé liderando el proyecto yo.

En un principio estaba conformado por Eli Rivarola y Luz, que tenían 13, 14 años. Luego crecieron, se desarrollaron y ahora son productoras y músicas increíbles. De hecho, Luz produjo el disco. También está Joel, Joela, nuestro bajista, que es riojano y es una especie de chayero punk. Tiene una energía muy libre y juguetona. Y Vivi, que es una figura de la música argentina, referente en percusión y con nosotros toca la batería y la rompe.

También pasaron por Bambi Lula Bertoldi y Brenda Martin, de Eruca Sativa. Eran adolescentes y eran parte del circuito musical en el que estábamos. Tocaban re bien, eran medio las mejores. Después armaron su grupo y se fueron para Buenos Aires.

Pequeño Bambi es un espacio de libertad real, cuando hacemos los shows la gente lo vive. No tenemos que responder a ningún canon, es libertad pura. El hecho de no hacer una carrera en la industria de la música también significa algo muy libre para nosotros.

- ¿Por qué el nombre Pequeño Bambi?

K: Nosotras trabajábamos en temáticas con contextos naturales, con animales, dentro de lo teatral. En ese brainstorming de ideas tomamos la historia de Bambi de Walt Disney como un leitmotiv, que tenía que ver con ese mundo mágico, fantástico, alucinógeno que se genera en el bosque. Y también tenía que ver con la muerte de la mamá de Bambi y toda la rabia que eso conllevaba. Interpelábamos a partir de la premisa de quién mató a la mamá de Bambi, quienes fueron los cazadores que entraron al bosque para destruirlo, romperlo, incendiarlo. Es una temática muy actual.

- Hoy en día está en boga la deconstrucción de género, el feminismo, el activismo queer. ¿Cómo lo vivís desde el lugar de una artista que siempre ha estado vinculada a esos movimientos?

K: Genial. No nos sorprendió porque veníamos laburando mucho. Intervenimos en Arte BA, en la Feria de Arte Contemporáneo, donde cuestionamos a la industria. En nuestras performances nosotros somos animales, ni siquiera somos personas. Es trans todo, trans especista nos llamábamos. Entonces para nosotros es genial que el proyecto esté en el medio de un flow que tiene que ver con el movimiento feminista, es hermoso porque ahora encontramos otros pares, mucha movida y nos sentimos re conectades.

“Siento realmente la conexión con el todo”

- Si tuvieras que definir al disco en unas palabras, ¿cómo lo harías?

Vale Cini: Como hace el track de bienvenida: “Un viaje psíquico, telúrico y mitológico de la energía de escorpio. Hay poesía, hay rock, hay profundidad, hay canción, hay caricias, hay melancolía y hay bestia”.

- El contenido de las canciones de tu último disco hacen referencia a la diversidad desde experiencias espirituales y psicoactivas. ¿Considerás a ese tipo de vivencias como fundamentales para el conocimiento de uno mismo?

V: Parece que hubiera hecho el disco en un viaje de ayahuasca, cosa que jamás hice. (risas) Pero sí, creo que por ahí hay situaciones de estados alterados: la fiesta, la noche, la meditación. Uno puede trascender en esos estados medio psicoactivos. Creo en eso: podés tener ese tipo de descubrimientos en una meditación, en un consumo de marihuana, en la hiperventilación de una noche de algarabía y fiesta. En medio de la pérdida del control de nuestra mente, hay una gran conexión con el acá y te liberás. Hay cosas del disco que tienen que ver con ese tipo de experiencias: conexión con la naturaleza, que me pasa mucho. Siento realmente la conexión con el todo, como una trascendencia de ser este ser y nada más. Pasamos tan rápido en la inmensidad del universo.

- El famoso “no somos nada”

V: (Risas) Suena a Esperando la Carroza, pero si lo conectás con el todo deja de ser “no somos nada” y pasa a ser “somos todo”, porque somos parte de todo.

- En cuanto a lo musical, el género que predomina en tus canciones es el rock alternativo, folk, pero también agregás muchos sonidos del folklore tradicional. ¿Cómo se dio tu vínculo con esa música?

V: La fusión que hago se denomina psycho folk. A mí el folklore me llegó de chica: en mi familia se cantaba y se tocaba folklore, había una relación muy cotidiana con la música y muchas veces dejo que eso aparezca en mis canciones. Es un nuevo aire que tiene que ver con mi impronta musical. Fusionarlo con instrumentos de rock y no cantarlo de una manera tan tradicional. Sacarlo del molde en el que está, romperlo un poco y hacerlo a mi modo.

- ¿Considerás al folklore, un género tan arraigado y tan nuestro, como una buena herramienta para visibilizar a las disidencias de género?

V: Sí, pasa que si el folklore fuera tan nuestro, debería ser de todes, no de algunos. Por supuesto que cada artista tiene derecho a hacerlo como quiera. Mirá lo que le pasaba a Piazzolla, que decían que lo que hacía no era tango, que el tango era solamente de una forma. Entonces, si el folklore es tan nuestro, es de todes; no puede estar cooptado por tradición, familia y patria. Creo que las letras pueden ir cambiando, yo compongo mis canciones y me inspiro en que no me siento ni hombre ni mujer, en los no binarismos. Cada une debe utilizar el medio artístico a su alcance para poder expresarse. El folklore nos pertenece a todas las voces. Igualmente no es que el folklore sea el eje de mi música, es parte.

- Claro, pero, ¿te gustaría sacar un disco completamente folklórico? ¿Lo ves como una posibilidad?

V: Qué divertido lo que decís, porque tengo material para próximos discos y sí, tengo ganas de hacer algo de eso. Pero bien psycho folk, no tradicional. Hay muchas canciones que aún no grabé y que tienen que ver con esa energía y estética que se está macerando.

Vale Cini tiene dos discos como solista, Buen gusto y malas costumbres y La bestia melancólica.

- ¿Cómo te preparás para las fechas que vienen? ¿Qué se puede adelantar?

V: Bueno, yo estoy muy entusiasmada con la fecha en Quetrén (23/10) porque por fin volvemos a tocar con toda la banda completa. Lo que suena La Bestia Melancólica en el disco, lo suena en vivo. Para mí es maravilloso que así sea. Suena bárbaro, estamos ensayando para ese día, que va a haber sorpresas.

En Brandon, el 17 de octubre, estrenamos el video de Binario. Ahí voy a hacer un set más reducido de algunas canciones, no es la presentación del disco. En el video de Binario participaron Susy Shock, La Parker, Vicente y Cepe de Sudor Marika, un montón de gente que viene hace mucho militando, actuando y artivando por los derechos LGTBIQ+. Esta canción nos identificó a muchos y sentí el agradecimiento de elles por haberlos convocado a ser parte del videoclip. Para mí es muy emotivo.

- ¿Qué significa para vos compartir la gira con Pequeño Bambi? ¿Cómo se dio esa unión?

V: Para mí es un pum para arriba extra, hermoso. Una alegría y me entusiasma el doble. A las chicas de Bambi las conozco hace años pero nunca pudimos concretar fechas. Hicimos ambos discos con Goza Records y así los caminos decidieron que nos juntáramos. Nos pone muy felices porque se suman las fuerzas, las energías, es como una gran vitamina.

- Desde hace algunos años, la deconstrucción de género, el feminismo y activismos relacionados a la búsqueda de derechos de las minorías culturales están en boga, vos como artista siempre estuviste ahí, vinculada a esos movimientos. ¿Qué cambios notaste en cuanto a lo industrial? ¿Empezaste a ser más convocada que antes, por ejemplo?

V: No empecé a ser necesariamente más convocada porque no soy una artista que solo me presento desde la diversidad. Toco en cualquier lado, pero tampoco me quiero cerrar a eso y quedar en un solo circuito, porque creo que lo que tengo que decir es universal. Sí se abrieron puertas para mujeres, para activismos, para chiques trans, para muchos movimientos disidentes. Se hicieron más convocatorias, está bueno que si llenás una planilla de INAMU esté contemplado el sello autopercibido, por ejemplo.

- Tu vínculo con la música se dio de chica, ¿venís de una familia musical?

V: Sí, pero no hay ningún artista en mi familia. La única artista soy yo, pero siempre estaba la puerta abierta y la invitación a estudiar música, a tener un instrumento, a cantar, a bailar, a leer, a la poesía. En mi casa todos tocamos la guitarra, yo tengo tres hermanos más y todos estudiamos música. Lo hice desde siempre, a los cinco años ya quería la guitarra, a los seis estaba estudiando. Después estudié piano y canto, cuando fui más grande pude hacer el conservatorio. Muchas cosas alrededor del arte me fueron enriqueciendo: estudié muchos años de teatro, lo que me hizo darle una tercera dimensión a la música y crear otros universos. Aprendí muchísimo también de la escena, del teatro, del cine.

- Teniendo en cuenta la fusión de géneros en tus canciones, ¿qué artistas te inspiraron y te inspiran?

V: Muchísimos, podría estar hablando horas de artistas. Tengo un gusto muy amplio por mucha música de Brasil, me inspira mucho Caetano, Maria Bethânia, Ney Matogroso, músicos de los 80 que yo escuchaba y que eran extremadamente no binaries, incluso hablaban de eso. De la música de acá, las canciones de Charly, Sui Géneris, al igual que Mercedes Sosa. Para mi ella fue la gran transformadora de la música argentina: llevó a la gente del rock hacia el folklore y viceversa. Para mí el Día del Músico debería ser el día de Mercedes, pero no porque hacía folklore, sino por su valor como artista y el cambio generacional que hizo. Eso pasó con Mercedes. Unió mucho a la gente desde lo musical. Ella es una inmensa fuente de inspiración, como María Elena Walsh, Violeta Parra. También tengo inspiraciones en el jazz y el folk, obvio.

- Hay una gran carga poética en tus canciones, ¿cuáles son tus inspiraciones en ese sentido? 

V: Me gusta mucho la poesía. Me gusta leer, me gustan mucho las palabras y jugar con ellas. Disfruto de ir a escuchar recitales de poesía, de escuchar a poetas y me divierte mucho escribir desde ese lugar. Las palabras son maravillosas.

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