Los policías de la provincia de Tucumán que dispararon contra Facundo Ferreira están cada vez más complicados. El abogado de la familia del menor, Emilio Guagnini, confirmó a El Destape que la autopsia muestra que el niño tiene al menos la marca de un disparo de perdigón de bala de goma en su espalda. Para la familia hubo alevosía en el caso de los efectivos de seguridad y denuncian irregularidades en el acta que la policía entregó a los medios. Un efectivo tenía incluso cocaína y alcohol en sangre.

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“Facundo tenía disparos de bala de goma en su espalda", afirmó Guagnini a El Destape. La situación abre una hipótesis para los familiares: el niño pudo haber sido volteado de la moto por los perdigones antes de recibir el disparo mortal que atravesó su cabeza y golpeó el cuero cabelludo de Juan Herrera, el adolescente de 14 años que conducía la moto.

“Yo lo vi cuando lo cambié después de que nos entregaron el cuerpo. Tenía perdigones de bala en la nuca y en la espalda hasta la cintura”, dijo a El Destape Rita Ferreira, la tía del niño. Ahora la justicia deberá determinar qué bala impacto primero en el cuerpo del niño y a qué distancia dispararon el tiro mortal. En el acta policíal tras el caso de gatillo fácil, los efectivos informaron que dispararon balas de plomo, porque “se les terminaron las municiones de goma”.

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Las pruebas de los disparos son una nueva mala noticia para los policías. Antes, la fiscalía desechó la posibilidad de que el niño haya disparado, tal como acusaron los efectivos. El arma calibre 22 encontrada en el zona del crimen no tiene huellas de ninguno de los menores. En el acta policial entregada a los medios, la policía afirmaba que existían dos armas, pero la segunda nunca se encontró. No hay pruebas de que los efectivos hayan recibido una balacera: sólo se encontró una bala, que estaba en el piso.

Los policías acusados de haber disparado contra Facundo son Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres. La defensa de la querella acusa que Díaz Cáceres está imputado por abuso y exceso policial en otras causas previas.

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Luego de que se conocieran las pruebas del barrido, ahora los ejes para esclarecer el crimen son dos: determinar la distancia de tiro para saber si fue una ejecución y determinar qué policía efectuó el disparo mortal. Los efectivos además pueden afrontar una causa por haber demorado el llamado de una ambulancia y por haber amenazado al menor Herrera, quien pertenecía junto a su amigo fallecido.

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