Venezuela volvió a ser tapa de varios diarios argentinos. Juan Guaidó, actual presidente de la Asamblea Nacional, se autoproclamó presidente interino del país. A los pocos minutos Donal Trump, presidente de Estados Unidos, lo reconoció como mandatario legítimo. Lo mismo hicieron Jair Bolsonaro, presidente de Brasil y Mauricio Macri. Los representantes de España, Francia y Alemania anticiparon que si no se llama a elecciones, reconocen a Guaidó. Una de las principales reservas de petróleo de América Latina atraviesa una profunda crisis ¿Pésima administración? ¿Bloqueo económico? ¿O las dos?

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“Lo inédito y complejo de la coyuntura venezolana es que combina todas estas variantes”, consideró Hernán Ouviña, doctor en Ciencias Sociales. En este marco explicó que tanto el bloqueo y la guerra económica existen pero que también ha habido grandes errores por parte del actual gobierno. “Una fundamental ha sido el hecho de que, lejos de apuntar a diversificar la economía, en todos estos años se ha sostenido y exacerbado una matriz productiva asentada en el rentismo petrolero, que genera una dependencia atroz respecto del precio internacional del crudo, y sujeta a la precaria economía venezolana a los vaivenes de este commodity a nivel global”, señaló.

En la misma línea, el economista Matías Kulfas sostuvo que Venezuela atraviesa una crisis económica que no tiene comparación con ningún otro país y que el principal origen se debe a la fuerte caída del precio del petróleo que comenzó en 2014. “Hasta 2014 buena parte de los problemas que tenía el país quedaban disimulados por el hecho de que el petróleo se encontraba en 100 dólares el barril, que les permitió tener holgura financiera pero que no se pudo aprovechar para industrializarse”, señaló. Como Ouviña, Kulfas consideró que Venezuela terminó siendo una economía fuertemente rentística en donde a cambio de ese petróleo valorizado importo todo.

precio del petroleo 2014-2019

Bruno Sgarzini, investigador y periodista de Misión Verdad, destacó que la situación económica primero se explica por el bloqueo y después por la ineficiencia que hay hacia adentro del Estado venezolano. “Venezuela está atravesada por distintas intervenciones. A partir de la muerte de Chávez se inicia una guerra tibia. Estados Unidos va aplicando medidas para que Venezuela no pueda salir de la situación que agravan los problemas crónicos”, argumentó.

Definida como mono-exportadora debido a que el crudo representa más del 96% del total de la economía y multi-importadora, dado que importa bienes como alimentos e insumos básicos, el país pasó de tener altísimos ingresos a sufrir graves consecuencias por la caída del petróleo. De todas maneras, no solo los cambios en su principal producto de exportación son los causantes de la situación actual. Ouviña añadió que la imposibilidad de sostener en el tiempo, ampliar y consolidar el proyecto de integración regional del ALBA-TCP; un persistente mal manejo de las variables económicas, como la subestimación de la inflación como problema, la fuga de capitales producto de un control de cambios abierto; el pago de deuda externa jamás suspendida ni renegociada; la especulación de empresas y funcionarios que se ven beneficiados por retener productos y una corrupción endémica que constituye una cultura política engarzada con la apropiación y gestión del excedente petrolero por parte de la burocracia estatal, generaron una situación crítica para el país que tuvo una caída del 18% del PBI y una inflación medida extraoficialmente de 1.300.000 %.

Sin embargo, no se puede hablar solamente de una crítica situación económica sino que, como indicó Ouviña, resulta más correcto hablar de una “guerra de desgaste integral” que opera a nivel cotidiano, tanto en la dimensión política como en la diplomática, la comunicacional y la ejercida a través de la violencia en las calles.

¿Qué pasará?

Las perspectivas son bastante negativas. Para Kulfas, Maduro tiene un ciclo cumplido. “Lo mejor que le puede pasar a Venezuela es que haya elecciones limpias y libres, que participen todos los partidos políticos pero esto parece poco probable. Parece un juego en donde gana uno y se queda con todo, gana otro y se queda con nada”, argumentó. Bruno Sgarzini indicó que no tienen clara la estrategia de la oposición pero que el gobierno de Maduro acelerará el acercamiento a Rusia y China y buscará poner en marcha la criptomoneda Petro para contener el dólar paralelo y establecer el equilibrio del tipo de cambio.

Por su parte Ouviña destacó cuatro escenarios posibles: que se lleve adelante un golpe de Estado apoyado por Estados Unidos; que se dé una transición ordenada en donde se reconozca a Guaidó como actor político e interlocutor válido del bloque opositor; una escalada del conflicto y de la confrontación en las calles, que puede provocar represión más fuerte por parte de las fuerzas armadas o el quiebre interior de estas y el surgimiento de un sector que apoye a la oposición o la construcción de un bloque socialista- comunal que busque la construcción de un Estado comunal y una economía posextractivista. Hasta el momento esta última opción no parece estar cerca de concretarse.

Nuevamente, lo que se observa es una sumatoria de hechos, sucesos y sobre todo causas de la situación actual del país. Ni Maduro es el peor administrador, ni el que salvará a Venezuela de los “ataques yanquis”. Para la oposición lo mismo, no son el mal encarnado en Guaidó, ni los únicos que velaran por las mejores del pueblo venezolano. Lo que sí queda claro es que impulsar un modelo rentista mono productor profundiza la dependencia y aleja las posibilidades del desarrollo de un país más libre y, sobre todo, más igualitario.