El euro atraviesa días de cuestionamientos por la nueva explosión de la crisis de Grecia y las tensiones entre los países más y menos beneficiados por la moneda única y las políticas de la comunidad europea. El desempleo es una de las muestras más grandes de la brecha que existe entre las economías, con Grecia y España en números equiparables a los de la Gran Depresión de Estados Unidos luego de 1929, y Alemania con cifras por debajo del 5%, el número más bajo desde la reunificación de su territorio.

Embed

Frente a esto se plantea la pregunta sobre cómo debería funcionar el Banco Central Europeo, cuyas políticas de estímulo (emisión de dinero, baja de tasas de interés, impulso de la demanda) podrían generar una mejora en los países que lo necesitan pero a la vez podrían golpear el bienestar de los países que pasan por un buen momento. Sin importar qué decisión tome la autoridad monetaria de la UE habría alguna economía perjudicada, ya sean las más debiles con una profundización de sus problemas como desempleo y caída de la actividad, o las más fuerte, con una aceleración de la inflación.