Grecia sufre la parte más cruda de los ajustes desde comenzada la crisis internacional. Los pasivos que debió acumular para mantener su débil industria la llevaron se elevaron a un monto inimaginable que hoy supera los 340.000 millones de euros.

La troika (FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea), su principal acreedor comenzó a dirigir la política económica de manera explícita desde 2010 con la intención de garantizarse los pagos. Sin embargo, el Ejecutivo heleno comenzó con los recortes desde antes.

2009: Golpeado por la crisis internacional y una elevada deuda, el Gobierno conservador redujo gastos operativos y de consumo, redujo la contratación a uno de cada cinco que se retiren, recortó los gastos militares y los suministros en los hospitales y empresas públicas.

2010: A punto de entrar en un default, el Eurogrupo le entregó el primer paquete de ayuda por 110.000 millones de euros en tres años. Estuvo condicionado a reducir el déficit público desde el 12,7% del PBI al 2% en 2013. Esto lo intentó conseguir con un alza del IVA, aplicar un impuesto a productos de lujo (como vehículos con precios superiores a los 35,000 euros, yates y joyas) y reducir la inversión pública en un 5%.

2011: Comenzó a negociar un segundo rescate que esta vez contempló una quita de la deuda y nuevas exigencias de recorte del gasto. Una delegación de la troika se radicó en Atenas para asegurar su cumplimiento.

2012: Se cerró este segundo acuerdo y Grecia recibió un desembolso por 130.000 millones de euros, lo que elevó el plan de ayuda a 240.000 millones de euros en total.

2013: El Gobierno despidió a 4.000 empleados públicos en 2013 y colocaron a 25.000 en el esquema de movilidad laboral (cobraron 75% de su salario por 8 meses). Además, se redujo el IVA del 23% al 13% para la gastronomía. La Troika argumentó que "incrementará la recaudación y reducirá la evasión fiscal".

2014: El Gobierno despidió a 11.000 funcionarios públicos.

2015: Alexis Tsipras llegó al Gobierno y aceptó elevar el IVA, la edad de jubilación, recortar el gasto militar y conseguir un superávit primario de 1% por este año, de 2% en 2016 y de 3,5% en 2017. Con esto pensaba conseguir un tercer rescate por 7.200 millones de euros para pagar deuda, pero la negociación se empantanó.

29 de junio de 2015: Cerraron los bancos por una semana e impuso estrictos límites de 60 euros (67 dólares) diarios para el dinero que puede retirarse por los cajeros automáticos. Además, convocó a un referendo para el próximo domingo en el que se aceptarán o rechazarán las propuestas de los acreedores a Grecia.