Será difícil recordar una semana tan mala para el presidente Mauricio Macri. La brutal suba de la pobreza, la volatilidad del dólar, la continuidad de la recesión, la suba de la canasta básica, el manotazo de ahogado del Banco Central y la caída del empleo en blanco fueron los ingredientes de un cóctel explosivo.

Sin duda alguna, la noticia que más dañó al Gobierno fue el informe sobre pobreza que difundió el INDEC. A pesar de la promesa de campaña de Cambiemos, que apuntaba a eliminarla, el organismo oficial señaló que en el segundo semestre de 2018 el indicador trepó al 32% de las personas. Dentro de este conjunto se distinguió un 4,8% de hogares indigentes, que incluyeron el 6,7% de las personas.

Concretamente, en comparación al segundo semestre de 2017, el gobierno de Macri generó 1.846.828 nuevos pobres. En total, hay 8.926.592 personas que no pueden cubrir los gastos de la canasta básica total.

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Sin embargo, el panorama es aún peor respecto al sector más sensible de la sociedad. El 46,8% de las personas entre 0 y 14 años es pobre. En términos interanuales, la proporción sobre esta franja etaria aumentó 7,1%, ya que en el segundo semestre de 2017 alcanzaba al 39,7% de esa porción de la población.

El impacto de la crisis estuvo directamente relacionado a dos problemas que el Gobierno no logra solucionar: el control sobre el mercado cambiario y la recesión.

Durante la semana, el dólar marcó un nuevo récord histórico y llegó a cerrar a $ 44,92. La escalada llevó al billete de verde de $ 41 a casi $ 45 en el lapso de un puñado de días.

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En diálogo con El Destape, el economista Alejandro Robba adelantó que "es evidente que el nuevo piso del dólar es de $ 43 y esto se correlaciona con la pobreza". En esa línea, remarcó: "El dólar es un termómetro de la economía porque el impacto de la devaluación se traslada a los alimentos y las tarifas".

Como la tasa al borde del 70% sigue sin surtir efectos, el Banco Central decidió tomar una drástica decisión: el ente que preside Guido Sandleris habilitó a los bancos a utilizar el 100% de los depósitos en las habituales adjudicaciones de Letras de Liquidez (Leliq). El objetivo es retirar todo el dinero que se encuentra en el sistema financiero para evitar que se destine a la compra de dólares, y así sacarle presión a la suba de la divisa.

Respecto a esta medida, Robba sostuvo que "esto es una muestra de que el Gobierno se queda sin herramientas. Ya la tasa no surte efecto, tampoco el acuerdo con el FMI. Y remató: "El panorama luce cada vez sin más opciones".

Por otra parte, la actividad económica no para de desplomarse. De acuerdo al último informe del INDEC, el Estimador Mensual de la Actividad Económica se retrajo un 5,7% en enero en términos interanuales. Fue el décimo mes consecutivo a la baja y confirma que la recesión todavía no encuentra el piso.

Peor panorama para 2019

A todo esto, el 2019 sigue en la misma sintonía y no parece repuntar. El empleo en blanco arrancó el año con una caída del 2,1% interanual, la mayor en los tres años de gestión de Macri, según informó el ministerio de Producción y Trabajo. En enero hubo 262.400 puestos menos en relación al mismo período de 2018 y una reducción de 12.600 vacantes frente a diciembre.

Además, el INDEC también anunció que la canasta básica total (CBT), que se utiliza para determinar el límite de pobreza, tuvo un aumento por encima de la inflación promedio en febrero, y llegó al 3,8%. Así, un hogar promedio necesitó $ 27.570,43 para no ser pobre.

Sobre la continuidad de la crisis, el director de la consultora M&R Asociados, Gustavo Marangoni, expresó a este medio que "la volatilidad del dólar va a seguir y la cifra de pobreza va a seguir empeorando indefectiblemente ante los números que reflejan un aumento de los precios de los alimentos por arriba de la inflación promedio".

A su vez, la realidad financiera también representa un gran obstáculo para el politólogo. "Lo de las Leliq me parece extremadamente peligroso, porque hasta el momento había un resguardo de los bancos en el conflicto cambiario- financiero. Esto podría haberse hecho de una forma totalmente distinta", afirmó.

Asimismo, Marangoni indicó que "se podría haber convocado a los jefes de las entidades bancarias para hacerle extender la tasa del plazo fijo u ofrecer bonos a 30 días de coincidan con el plazo fijo. Es muy grave esto".