La embotelladora Coca-Cola FEMSA puso en marcha el plan de reestructuración de su planta en el barrio porteño de Nueva Pompeya, donde trabajan casi 600 personas. Después de que el Ministerio de Producción rechazó el pedido para acceder al procedimiento preventivo de crisis, la firma consensuó 32 despidos con el gremio (Sutiaga), que todavía no fueron homologados por la autoridad laboral.

La mira está puesta en dos puntos: el funcionamiento de atención en la bodega de la planta y los turnos de las líneas de producto. Entre esos cambios, FEMSA reforzará la línea de embotellado retornable, en detrimento de los envases plásticos que por no poder ser reutilizados incrementan los costos de la empresa y encarecen el precio final al consumidor.

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Esto implicará modificar turnos y modos de producción, que se traducen a su vez en menos mano de obra y mayor automatización.

Sin embargo, el sindicato de Camioneros sigue rechazando la decisión consensuada entre empresa, Gobierno y el Sutiaga. Por eso, la rama de Aguas y Gaseosas de Camioneros convocó para a una manifestación de repudio en Tapiales (avenida Carrillo y General Paz) que será cerrada por Hugo y Pablo Moyano.