Tras ocho años de lucha y de pedir Justicia por Érica Soriano que desapareció en 2010, el Tribunal Oral en lo Criminal N°9 de Lomas de Zamora, encontró culpable a la pareja de la joven, Daniel Lagostena, por “homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género” y lo condenó a 22 años de prisión.

El miércoles pasado, el hombre fue condenado por la Justicia y este viernes se conoció la condena.

"No me hace diferencia que hayan sido 25 años de cárcel o 22 como finalmente le dieron. Lo importante es que se hizo justicia", aseguró minutos después del fallo Verónica Soriano, hermana de la víctima.

Érica fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010 por Lagostena quien dijo que se fue de su casa de Lanús a la casa de su madre que la esperaba en Villa Adelina, pero la joven nunca llegó.

Cerca de la medianoche, Lagostena comenzó a intercambiar mensajes con su sobrino Brian Poublán con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. Alrededor de las 5 de la madrugada del día siguiente un teléfono celular a nombre de la madre del joven registró llamadas salientes en el centro porteño y la Costanera Norte, en Capital Federal, y luego se activó en Lanús, cerca de la casa del joven.

Una de las claves de la investigación fue que la cantidad de llamadas que recibió el sobrino por parte de tío, con quién no tenía un contacto fluido, llamó la atención ya que no respondía un patrón. Una fuente judicial explicó que se cree que esas llamadas se dieron en el lapso durante el cual se hizo desaparecer el cuerpo de Erica.

Si bien Lagostena dijo que solamente tenía un teléfono celular a nombre suyo luego se comprobó que tenía cuatro celulares activos.

Otra prueba que incriminó al femicida fue que cuando la familia de Erica concurrió a su casa de Lanús con la Policía para saber sobre ella, encontró allí la ropa con la que Lagostena dijo que había salido hacia lo de su madre tras mantener una discusión con él, su cartera con todas sus pertenencias, excepto el celular, y el ácido fólico que tomaba por su embarazo.

Peritos que buscaron rastros en la casa hallaron la chimenea caliente y restos de poliéster que se correspondían con una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja, dijo un vocero. También se encontró una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que fue detectada con luminol, pero como había sido lavada sólo se pudo determinar que era de mujer.

Esta prueba coincide con el testimonio de una testigo de identidad reservada que declaró que “el día del hecho Daniel y Erica discutieron y por tal motivo le pegó un ‘sopapo’, ella se cayó y se golpeó la cabeza contra una mesada”.

Al momento de desaparecer, Erica Soriano estaba embarazada de dos meses y medio. En varias oportunidades, la joven le confesó a su entorno que “vivía un infierno” con Lagostena.

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