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El perito David Cohen fue procesado por haber mentido en la causa GNL, que derivó en las prisiones preventivas de Julio De Vido y Roberto Baratta. Este informe falso mantuvo abierto el caso y, gracias a eso, las fotocopias de los cuadernos quedaron en manos de sus investigadores, el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.

El titular del juzgado 2 de Comodoro Py, Sebastián Ramos, falló contra el especialista energético, quien “tuvo desde su inicio una intención deliberada de tergiversar la verdad”, de acuerdo al escrito al que accedió El Destape. Corporativo, el magistrado plantea que los funcionarios judiciales fueron también víctimas de esta elaboración de Cohen. “Sometió a engaño al juez dañando el normal desarrollo del proceso penal allí en curso, afectando en consecuencia a las partes en pugna”.

“Se ha demostrado que el magistrado a cargo de la causa ha sido sometido a engaño por parte de quien, como auxiliar de la justicia, defraudó las expectativas que de éste se esperaban para resolver una cuestión como la del mercado del GNL, que se supo aquí es de alta complejidad y rigurosidad, motivo por el cual, no podría de esta manera darse ese tipo penal”, justificó Ramos.

En el auto de procesamiento de 50 páginas, el juez explicó que el perito presentó una enorme cantidad de irregularidades: falsedad de sus afirmaciones, inserción de datos inexistentes, falta de análisis de datos reales,plagio en sus citas, inconveniencia del método de cálculo utilizado (ejemplo: falta de inclusión de prima o ganancia y utilización de valores no comparables), incorporación de elaboraciones ajenas como propias, falta de sometimiento de sus conclusiones a consideración de los restantes profesionales intervinientes. Todo esto provocó “la entrega de una pieza procesal al juez de la causa, que de manera deliberada, contenía afirmaciones falsas, dándole apariencia de veraz a hechos que no lo tenían”.

Con el procesamiento de Cohen, Ramos dispuso un embargo de $ 1 millón y la prohibición de salir del país, todo sin prisión preventiva.

El caso del GNL fue apoyada en sus orígenes por Patricia Bullrich, Laura Alonso y Federico Pinedo. Bonadio y Sornelli se quedaron con las fotocopias de los cuadernos de Oscar Centeno por considerar que les correspondía seguir investigando a Baratta justamente por este expediente. Su mérito fue haber dejado abierta la causa desde 2014, pese a que se sostuvo en el informe de este perito trucho.

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